Historia en directo: el Nido del Águila de Hitler (Kehlsteinhaus)

Hace unos años os conté que existe un lugar antiguamente utilizado por Hitler y otras cabezas pensantes del partido alemán que a día de hoy se puede visitar (ya reconstruido y rehabilitado) y desde el que también hay acceso a uno de los bunkers de la época. A este lugar se le conoce como Dokumentationszentrum Obersalzberg, y yo lo recomiendo y procuro enseñarlo cuando viene alguien de visita porque me parece una manera muy fácil de acercarse a la historia reciente de esta parte del mundo. Si queréis leer la entrada que escribí cuando lo visité por primera vez, actualizada con fotos más recientes, podéis abrir este enlace.

Junto a este lugar existe otro que, por lo que he podido comprobar, resulta más atractivo para los turistas. Se le llama “el Nido del Águila” (denominación que le otorgó, al parecer, un diplomático francés aún en época nazi), Eagle’s Nest en inglés o, en su formato más conocido por aquí, Kehlsteinhaus (más bien algo así como casa de la garganta de piedra, que en realidad no es más que el nombre de la montaña sobre la que se levanta la casita). Para aquellos que no lo conozcan o que quieran repetir la visita, a continuación os acompaño hasta allí: Sigue leyendo

La Salzburg Card: qué es y para qué sirve

El verano ya llegó, aunque por esta parte del mundo no lo parezca, y con él las vacaciones y las escapadas de unos pocos días. Hace ya algún tiempo os recomendé cosas que se pueden hacer y ver en Salzburgo y sus alrededores durante varios días, y hoy quiero complementar esas recomendaciones con explicaciones sobre la Salzburg Card.
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La fortaleza de Salzburgo: Festung Hohensalzburg

Hay quienes me preguntan: ¿qué se puede ver cuando se visita Salzburgo? A lo cual yo respondo con otra pregunta: ¿cuánto tiempo tienes? E, independientemente de la respuesta que obtenga, recomiendo unas u otras cosas. Ahora bien, lo que nunca puede faltar cuando se pasa por esta ciudad es visitar su fortaleza, a la que por estos lares se conoce como Festung Hohensalzburg.

Lo bueno que tiene este lugar es que se adapta a las necesidades de cada uno. Así, quienes tienen poco tiempo para verlo, pueden pasar una o dos horas visitando las partes más importantes, mientras que quien dispone de un día entero, puede dedicarlo a recorrer tranquilamente todos los rincones que se esconden en esta pequeña ciudad en las alturas.

En las próximas líneas voy a intentar contaros un poquito más sobre la historia de esta fortaleza, qué se puede ver dentro y desde ella y alguna que otra anécdota curiosa sobre la misma, de esas que se escuchan una vez en la audioguía o se leen en alguna parte y nunca jamás se vuelve a saber de ellas… Sigue leyendo

La excursión del mes. Enero de 2017

Empezaré esta nueva entrada diciendo que no he podido escribir antes porque, poco después de que se fuera mi visita, me fui yo misma de vacaciones y no he pasado mucho por aquí… Así que, ya puestos, os deseo a todos un feliz 2017 y os doy las gracias por todas las visitas que han pasado por aquí estos últimos días. ¡GRACIAS!

Ahora sí: año nuevo, ¡sección nueva! He decidido que una vez al mes os voy a narrar alguna de mis muchas excursiones, ya sean de un día de diario yendo de casa al trabajo o de un día de esos en que me da por ir a ver mundo. Y voy a inaugurar estos relatos de una forma un tanto extraña, ya que os voy a hablar de una excursión que no ha tenido lugar en Austria sino en España, mientras estaba de vacaciones. No me gusta mucho hablar en este blog de mis vacaciones en España porque no me gusta mezclar historias hasta ese punto, pero me vais a permitir que haga la excepción. Luego entenderéis por qué:

Hallábame yo metida en un coche azul con una amiga camino de La Coruña, con la intención de sorprender a otra amiga que vive allí. A primera hora de la mañana ya habíamos parado para repostar, hacer recuento de patatas fritas y otros “alimentos” y para inflar las ruedas del coche después de haberlas desinflado previamente. El viaje se desarrolló sin mayores contratiempos. Hablamos de nuestras cosas. Escuchamos música. Atravesamos la más vieja de las Castillas y por fin llegamos a Pandora Sigue leyendo

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Vuelve, a casa vuelve

El año pasado conseguí ir cuatro días seguidos a España por navidad. Y este año decidí que en lugar de ser cuatro tenía que ser por lo menos una semana, aunque fuera en Nochevieja. Y me pedí las vacaciones. Y, con un poco de esfuerzo, me las concedieron. Y luego me ascendieron. Y me cancelaron esa semana de vacaciones. Ahora soy jefecilla y hay cosas que tengo que supervisar yo sola determinados días. ¿Qué se le va a hacer? Mi gozo en un pozo.

¿O… tal vez no? Sigue leyendo

Dos días en Salzburgo: Hellbrunn

Para aquellos que ya hayan pasado al menos un día en Salzburgo y tengan aún ganas de seguir visitando los encantos de esta ciudad, existe la posibilidad de coger un autobús (el número 25) y acercarse en un momentito a las afueras de Salzburgo. Allí es donde se encuentra el palacio y jardines de Hellbrunn, dentro de cuyo recinto, además, se puede acceder al zoo de Salzburgo. Con una sola entrada. O, si sólo se quiere ver el palacio y los jardines, también se puede hacer, pero si se quiere ver todo es recomendable comprar una entrada conjunta, porque acaba saliendo más práctico (aunque no más rentable).

Pero vayamos por partes… Sigue leyendo

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Feliz cumpleviaje

Creo que todo el mundo al que conozco aquí que no es de aquí recuerda la fecha en que llegó a esta parte del mundo para acabar quedándose. Es como si fuera un cumpleaños más, porque realmente acaba marcando un antes y un después en muchos sentidos. Por eso yo lo llamo “cumpleviaje”, y cada vez que llega ese día recuerdo cómo fue mi primer viaje: cómo aquel chino me ayudó a arrastrar mi maleta rota entre capas de nieve, lo poco que dormí aquella noche en el hotel de Munich, lo mucho que me costaba hablar alemán (por entonces aún tenía que traducir todo antes de decirlo) y, a pesar de ello, lo medianamente bien que entendía ya a la gente con la que hablaba…

Hoy celebro mi cumpleviaje número cuatro más un día. Que se dice pronto. Y lo hago en mi casa (de alquiler, pero eso no es relevante), rodeada de decoración navideña y de un montón de cosas que me he ido trayendo en cada uno de los viajes que he hecho a España, mientras bebo mi refresco favorito de cola sabor vainilla. ¿Quién me habría dicho a mi esto hace cuatro años? Como dice no sé qué anuncio: el futuro es impredecible, y desde luego que lo es. Pero para eso están precisamente las aventuras, ¿no? Para continuar con ellas una vez que nos hemos lanzado.

PD. Si alguien aún no conoce la historia de mi llegada a Munich y después a Salzburgo, o quiere reírse de nuevo con aquella aventura, le recomiendo echar un vistazo a esta entrada o a la anterior a ella.