Éramos pocos y parió la hermana

No, no, ¡no os asustéis que no soy yo! ¡Que a mí hasta noviembre no me toca! No, la que ha parido es la que todos los desconocidos que nos ven juntas preguntan: “¿Ah, ésta es tu hermana?”. Mmm… pues bueno… en realidad sólo somos amigas, y los únicos elementos “genéticos” en que nos parecemos son la altura, en que las dos llevamos gafas, y que las dos hemos nacido en la capital de un país, aunque ni siquiera es el mismo… En fin… la gente… Todo sea por tener temas de conversación.

El caso es que esta muchacha, a la que conocí ayende los tiempos a través de los amigos del fútbol del Cocinero alemán, me saca(ba) ventaja en seis meses con esto del embarazo, y claro, ella ya ha llegado a su límite máximo y el miércoles nos presentó a su niño. Fue niño, sí. Ella no lo sabía, porque no le dio la gana enterarse y por lo tanto su doctora tuvo que mantener el secreto, pero mi madre se lo olía y al final tuvo razón. En cualquier caso, el niño nació bien, pequeño, porque ella tampoco es que mida dos metros, y ya están en casa.

Lo cual a mí me ha venido muy bien (lo de los 6 meses de ventaja) para empezar a investigar ya cositas Sigue leyendo

Próxima afición: visitas a hospitales

Permitidme que os dé un consejo: si alguna vez pasáis por quirófano, dedicad el resto de ese día a dormir. No hay mejor cura. Eso, y alguna que otra pastilla para el dolor, es lo mejor que se puede hacer durante las primeras horas.

Eso es precisamente a lo que dediqué la tarde del día de ayer, después de acabar con la operación más tonta y, al mismo tiempo, probablemente más larga de la historia. Volví al hospital, y recorrí de nuevo la línea amarilla, pero al final de la misma ya no me estaba esperando la misma doctora, sino dos doctores (dos hombres, muy majos, por cierto) que redujeron el tiempo de la intervención a la mitad. Esa es la parte buena. La parte menos chula es Sigue leyendo

Luces… Escalpelo… ¡Corten!

Mi dentista española ya me había hecho pasar en más de una ocasión por esa etapa de la vida tan poco agradable a la que el ser humano denomina “operación”. Sin embargo, en aquellos casos se trató simplemente de sacar una serie de dientes y muelas para poder hacer hueco a las nuevas generaciones. Y ya está. Tras cada intervención, hielo en una bolsa y directa a casa a tumbarme al sofá y relajarme hasta quedar dormida.

La historia que os presento hoy es ligeramente distinta…

Érase un día del mes de mayo en que me levanté por la mañana y noté una molestia en la parte trasera de un hombro. Sigue leyendo

Doctor, doctor, please

En Austria no existe una única seguridad social, sino varias “cajas” de salud, a la cual uno se afilia automáticamente por parte de la primera empresa que le contrata. Es decir, yo en su día no decidí a cuál de todas ellas quería pertenecer, sino que fue mi primera empresa la que, tras varios errores garrafales por su parte, me dio de alta en una de las “seguridades sociales” de Salzburgo. Porque, esa es otra, aquí cada región tiene la suya propia.

¿Qué significa todo eso? Que puedo ir al médico que yo quiera, pero si quiero abstenerme de pagar, tengo que mirar si el médico en concreto al que yo quiero acudir está “afiliado” o relacionado de alguna manera con la seguridad social a la que yo pertenezco; en caso contrario, recibo una factura y me toca acudir después con ella a mi seguridad social para que me devuelvan el dinero. Lo bueno de esta historia es que existe una página web llamada DocFinder a través de la que se puede encontrar el tipo de médico en concreto que nos interese según la región en la que nos encontremos y – nota importante – además de los datos de contacto y las horas de consulta se nos informa sobre qué “cajas” de salud permiten que se le visite gratis. Un lío.

El caso es que, por desgracia para mí, soy una persona a la que le gusta demasiado comer dulces Sigue leyendo

Hospital central

Está comprobado. Cada vez que trabajo aquí dos meses seguidos, mi salud se resiente. El cocinero alemán me dice que trabajo demasiado y que soy muy bruta porque cargo con más peso del que puedo soportar y hago todo corriendo. Puede ser.

Sea como sea, llevo ya varias semanas con dolores punzantes en la espalda, sin poder dormir con normalidad y deseando que lleguen las 11 de la noche para acabar de trabajar y meterme en la cama. O las 4, que era la hora a la que salía del hotel donde estaba antes. ¡Vaya siestas! He estado prácticamente todo el verano durmiendo todas las tardes desde las 16:30 hasta las 22. ¡Eso es vida!

Volviendo al tema, que veo que me estoy desviando demasiado. El fin de semana los dolores se agudizaron bastante y el Cocinero alemán, en un alarde paternalista y protector, me dijo que iba a llamar a un médico en el que él ya recibió un tratamiento en marzo, precisamente debido a dolores de espalda. No sonaba muy mal hasta que me explicó en qué consistía el asunto: Sigue leyendo

Me llamo Earl

Quien haya leído el relato del retorno de mi Alien sabrá de mi lucha karmática con la Chefin, de la cual no he querido hablar hasta ahora, sólo por si acaso.

Nuestro tira y afloja particular se inició en enero, a través del Austriaco (que es quien siempre está en medio de todo). Cuando todos los Kollegen se resfriaron en enero, le pregunté a la Compi maja si ella tenía su E-Karte, también llamada E-Card. Dicha tarjeta justifica que su poseedor está dado de alta en el sistema de la seguridad social austriaco, y que, por lo tanto, puede ir al médico sin ningún tipo de problema. Por aquel entonces, la Compi maja me dijo que ella tuvo una pero la perdió, y que no sabía cómo podía pedir una copia, o si alguien la había pedido ya por ella. Puesto que ya era enero y yo llevaba aquí un mes, le pregunté al Austriaco si yo también recibiría dicha tarjeta o si era necesario que acudiera a alguna oficina para solicitarla, a lo que él me respondió que no me preocupara, que la susodicha provenía del Land (= el país) y que podía tardar algún tiempo en llegar. Dicha información era relativamente contradictoria con lo que me había dicho mi Banquero, según el cual la tarjeta se recibe entre dos y tres semanas después de haberse solicitado, pero no quise darle mucha más importancia al tema. Sigue leyendo

Alien returns

Pensaba que habíamos liquidado al enemigo. Pensaba que el ataque que los virus llevaron a cabo el mes pasado no volvería a repetirse. Pensaba que era fuerte. Ya no.

Estos nuevos usurpadores provienen de un lugar mucho más cercano. Estaban esperando detrás de la esquina, silenciosos, a que las defensas estuvieran bajas. En esta ocasión, el principal problema es que no se trata de una invasión a nivel global; son más bien ataques aislados, de manera que el daño se concentra en una única persona. Y sí, me ha tocado a mí.

El sábado empecé a notar los primeros efectos, pero los achaqué al cansancio proveniente del trabajo o de la fiesta de cumpleaños del Cocinero gordito, que se alargó demasiado la noche del viernes. El domingo no sólo no noté ninguna mejoría, sino que a nivel físico empezaron a manifestarse los primeros cambios. Sigue leyendo