Austria vista desde fuera. Segunda parte

Sigamos con la lista de cosas curiosas que se puede encontrar uno al llegar por primera vez a Austria.

5.La puntualidad, los horarios y la hora.

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Los austriacos son, tal como se cree, muy puntuales. Ellos, sus trenes, las horas a las que se puede hacer tal o cual cosa o a las que se abren los comercios. También los hay que no cumplen esta regla y llegan tarde a todas partes, pero no son la mayoría.

Suele sorprender a todos los turistas Sigue leyendo

Con dos huevos

Amanecía el día de hoy blanco y radiante de nieve y los clientes, como viene siendo habitual en días como éste, se negaban a bajar a desayunar a una hora decente. Mejor quedarse durmiendo y aprovechar el hecho de que no se puede ir a prácticamente ningún sitio.

En cualquiera de los casos, la imagen que les esperaba en el restaurante era la siguiente:

Mesas llenas de huevos de chocolate, de figuritas de patos de chocolate, de bollos blanditos, dulces y rellenos de pasas encima de cada plato… Sigue leyendo

Rock am Ring, 3ª parte. Yo quiero tener de todo un poco

Antes de ir al Rock am Ring me volvía loca pensando qué llevar. ¿Permitirán el acceso con bebidas? ¿Me llevo ropa de manga larga o de manga corta? Porque se suele decir que por esas fechas llueve en esa parte del mundo, pero… ¿cuánto? Las botas no pueden faltar, pero he visto que hay quien añade bolsas de basura por encima para… yo qué sé, ¿tal vez para que no entre agua o barro dentro?

Ahora que ya ha pasado todo, puedo decir que hubo cosas que me llevé y no me sirvieron demasiado, y otras que me faltaron y me habría gustado llevar conmigo. ¿Qué se le va a hacer? Me falta experiencia en esto de los festivales… Pero hay gente a la que no. Hoy os voy a hablar de ellos y de algunas otras cuantas cosas más. Sigue leyendo

Resacón en Salzburgo

Esta entrada se la dedico a mi amiga Jelens, que es la que quiere saber lo que pasó el día de mi cumpleaños… Sin su interés, este relato no existiría.

Antes de que alguien pueda pensar nada raro: en este relato no hay alcohol de por medio. Bueno, sí, pero no. Ahora lo explico.

El día de mi cumpleaños empezó cuando el despertador sonó a las 8:25 de la mañana, ya que a las 8:30 había quedado con mi familia para vernos por skype. Dada la hora que era, y que para un día que no hacía falta madrugar yo lo hice, decidí irme al cuarto de baño con el ordenador para no despertar al Cocinero alemán, que aún seguía durmiendo. Una hora más tarde le hizo falta entrar al servicio y se encontró el percal; fue divertido. Se rió bastante.

El siguiente paso fue ir a visitar a Mis suegros. De ellos lo único que necesitáis saber es que son super amables conmigo y que, al parecer, ellos me aprecian mucho. Es cierto que no siempre les entiendo, pero intentan explicarme todo con mucha calma, y hasta han empezado a darme unas “clasecillas particulares” de alemán de Bayern, para integrarme en la familia. Sigue leyendo

Cumpleaños feliz

Desde que llegué aquí he sido ya testigo de varios cumpleaños. ¡Ah! Así es la vida… El tiempo pasa, la gente se hace mayor… O más sabia, como suelo decir siempre que felicito a alguien… ¿Qué estoy diciendo? Ni mayor ni más sabia, esta gente sigue teniendo los mismos pajaritos en la cabeza que el primer día. Aunque, para ser sincera, el mejor cumpleaños, o el que parece que va a serlo, está aún por venir. Y no, no es el mío.

El primero de todos ellos lo celebramos (si es que ése es el verbo adecuado para esta situación) el primer fin de semana que estuve aquí. La descripción de la fiesta la tenéis en el post “Rituales de apareamiento” y, como habréis visto, se trató de un viernes cualquiera en el bar de abajo, con la diferencia de que el Húngaro (el homenajeado de la noche) pagó algunas bebidas para algunos de nosotros.

El segundo de los cumpleaños que me afectaron directamente fue el del hijo pequeño del Argentino. A la fiesta en sí no bajé, puesto que comieron en familia con los suegros del Argentino, y no me pareció lógico presentarme allí. ¿Os imagináis la escena? Hola señores, no me conocen de nada; soy una española que no tiene nada que ver con su yerno pero que, como es el único con el que puedo mantener una conversación larga sin cometer un error gramatical o de vocabulario en cada frase, pues me vengo aquí a pasar la tarde y a merendar con ustedes, ¿qué les parece? Sigue leyendo

Vuelta al cole

Me siento como una niña de 5 años, que es la edad a la que se empieza a aprender a esquiar aquí, según lo que me han contado esta misma mañana. Y no me refiero únicamente al hecho de estar aprendiendo a hacer este trabajo, que como sabéis es nuevo para mí, sino al idioma. Cada día aprendo como mínimo una palabra o expresión nueva, por lo que poco a poco voy entendiendo las cosas que me piden que haga… No como uno de los primeros días, que tuve que llevar 4 cervezas a la cocina para el Austriaco y algunos más y, como no lo entendí bien, las acabé tirando y hubo que preparar otras tantas… ¡Menos mal que les dio la risa!

Mis preguntas habituales de todos los días suelen ser “Was ist das?” (= ¿qué es eso?) y “Wie heißt das?” (= ¿cómo se llama eso?) a lo que añado un dedo señalando el objeto o alimento en cuestión para enfatizar mi duda y dejar claro lo que necesito. Es un sistema bastante primitivo, pero suele funcionarme. Sigue leyendo

Imagen

Para todo lo demás…

Hoy ha sido el primero de mis dos días libres seguidos, por lo que he intentado aprovechar el día al máximo posible. Al final no me ha dado tiempo a hacer gran cosa, pero la tarde ha merecido la pena.

8.00: consigo levantarme tras apagar el despertador por tercera vez. Se ve que anoche estaba cansada, y mis constantes vitales no me habían avisado.

8.17: como estoy recién levantada, pierdo el autobús que baja al pueblo. ¡Bien! Parte positiva: subo a desayunar tranquilamente y, como hacia esa hora ya han terminado casi todos die Kollegen, tengo casi toda la mesa para mí sola.

9.00: vuelvo a mi habitación a hacer tiempo hasta que pase el siguiente autobús, que se supone que para aquí cerca a las 11.18. Mientras tanto, aprovecho para buscar planos del pueblo, rutas de autobuses, etc., por llevar algo preparado. Tengo que reconocer que al final no me ha servido de nada, por lo que he perdido toda la mañana.

11.18: el autobús no pasa. ¿No se suponía que por estas zonas los transportes eran puntuales de verdad, y no como en España? Pues ya tengo la respuesta: no.

12.10: me voy a comer. Tendré que hacer tiempo hasta que pase el siguiente autobús… Cuando acabo, le pregunto al Austriaco a qué hora pasa exactamente (cosa que tendría que haber hecho ayer) y me dice que a las 13.05, aunque en el itinerario pone que es a las 12.58.

12.58: por si acaso, me quedo en la parada esperando al autobús. No llega. A las 13.10 sigue sin llegar así que decido bajar andando. Sigue leyendo