Historia en directo: el Nido del Águila de Hitler (Kehlsteinhaus)

Hace unos años os conté que existe un lugar antiguamente utilizado por Hitler y otras cabezas pensantes del partido alemán que a día de hoy se puede visitar (ya reconstruido y rehabilitado) y desde el que también hay acceso a uno de los bunkers de la época. A este lugar se le conoce como Dokumentationszentrum Obersalzberg, y yo lo recomiendo y procuro enseñarlo cuando viene alguien de visita porque me parece una manera muy fácil de acercarse a la historia reciente de esta parte del mundo. Si queréis leer la entrada que escribí cuando lo visité por primera vez, actualizada con fotos más recientes, podéis abrir este enlace.

Junto a este lugar existe otro que, por lo que he podido comprobar, resulta más atractivo para los turistas. Se le llama “el Nido del Águila” (denominación que le otorgó, al parecer, un diplomático francés aún en época nazi), Eagle’s Nest en inglés o, en su formato más conocido por aquí, Kehlsteinhaus (más bien algo así como casa de la garganta de piedra, que en realidad no es más que el nombre de la montaña sobre la que se levanta la casita). Para aquellos que no lo conozcan o que quieran repetir la visita, a continuación os acompaño hasta allí:

La visita empieza llegando hasta el Dokumentationszentrum:

1024px-Dokumentationszentru

Imagen obtenida de wikipedia: Von Werudolf – Eigenes Werk, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=24342662

Hasta allí se puede llegar de dos maneras:

  • De forma particular, en coche.
  • En autobús, mediante la línea 838 “Hinterbrand – Obersalzberg – Berchtesgaden”, que tiene cabecera junto a la estación de tren de Berchtesgaden. La parada en la que habremos de bajarnos se llama “Dokumentation“. Para llegar hasta Berchtesgaden, se pueden utilizar líneas de trenes regulares que parten desde Salzburgo y desde varias ciudades alemanas, o bien, si estamos en Salzburgo (como es mi caso) a través del autobús número 840, que tiene cabecera en la estación central de trenes. Pero no busquéis en las dársenas que están a la salida de la estación; este autobús tiene la parada un poco más allá hacia la derecha, cerca del centro comercial “Forum 1”, y más concretamente del lado de la acera donde están las tiendas de ropa (no digo marcas).

La visita empieza, como digo, en el Dokumentationszentrum. Y no porque tengamos que entrar obligatoriamente a él primero, sino porque la única manera de ascender hasta el Kehlsteinhaus es mediante unos autobuses que parten precisamente desde aquí.

Si alguien lo desea, también se puede realizar el ascenso caminando, pero ya desde abajo se indica que se necesitan alrededor de 4 horas para llegar hasta arriba, por lo que sólo sería recomendable para quien esté en buena forma y tenga tiempo.

Quien opte por viajar en autobús debe saber que primero hay que comprar los billetes en las taquillas. El más caro, que es el de adultos de ida y vuelta sin ningún tipo de descuento, cuesta 16,10 euros por persona. Si acude una familia con niños el precio es algo más elevado, pero relativamente más económico que si se compran billetes individuales. En éstos se indica la hora a la que parte el autobús y el número del mismo, ya que suben varios al mismo tiempo.

Una vez se inicia la subida, que dura alrededor de 20 minutos, se activa una grabación que nos cuenta un par de datos sobre la historia del lugar, primero en alemán y después en inglés:

En 1934 comenzaron los procesos de compra y expropiación forzosa (incluido envío de aquellos que se negaban a campos de concentración) de los territorios de la región del Obersalzberg, un lugar que ya anteriormente le gustaba a Hitler y que desde entonces se destinó a albergar varias casas de recreo y bunkers tanto para él como para otros miembros del partido nazi (todo esto se puede ver en el Dokumentationszentrum).

En el año 1937 se inició la construcción de la carretera que sube hasta (casi) lo más alto de la cumbre del Kehlstein, que es la misma por la que circulan a día de hoy los autobuses, si bien es tan estrecha que solamente hay un carril; de ahí la imposibilidad de subir con vehículos privados. Esta carretera tiene una longitud total de 6,5 kilómetros y cuenta con 5 “túneles” (lo pongo entre comillas porque algunos de ellos son relativamente pequeños), y asciende en altitud un total de 700 metros. En días en que la visibilidad es buena, las vistas ya desde el autobús son impresionantes.

Cuando éste llega a su destino, lo primero que debe hacerse es pasar por una ventanilla que hay junto a la pared de piedra, donde habremos de indicar a qué hora deseamos coger el autobús de vuelta, con el simple objetivo de que el personal pueda saber si los autobuses van llenos o no. Si, por lo que sea, después cambiamos de idea y queremos regresar antes de la hora que hemos indicado, bastará con preguntarle a los conductores de los autobuses si les queda algún hueco libre.

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Tras 13 meses de obras llevadas a cabo principalmente por alemanes, si bien se incorporaron en un momento posterior ciudadanos checos e italianos, el partido nazi regaló la Kehlsteinhaus a Adolf Hitler por su 50 cumpleaños. Para subir hasta ella, situada a una altitud de 1834 metros, debe entrarse en un túnel relativamente húmedo y fresquito que conduce hasta un ascensor, ambos originales y cuyas obras costaron la vida de 12 trabajadores.

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Ese ascensor, al cual está prohibido hacerle fotos (y, aunque no lo estuviera, sería imposible hacerlas, dada la gran cantidad de gente que tiene cabida en su interior al mismo tiempo), asciende hasta la cumbre de la montaña salvando una altitud de 125 metros. Y, al llegar, nos encontramos ya dentro de la casa en sí. Que, más que casa, hoy se utiliza como restaurante, pero en la que, a pesar de todo, hay un par de rincones que se conservan tal y como eran entonces.

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Por cierto: si alguien quiere probar algún plato típico o simplemente tiene hambre, los precios son bastante normalitos pero no se debe esperar nada del otro mundo. Por el contrario, el restaurante que está junto al Dokumentationszentrum está mucho mejor, aunque se paga un poco más. Y con respecto a la casa en sí, existen visitas guiadas en alemán y en inglés para grupos de más de 20 personas; aunque no os puedo contar mucho más porque hasta ahora no he participado en ninguna de ellas.

Lo que más merece la pena de este lugar son sin duda alguna sus vistas:

Y también me pareció muy interesante comprobar que el acceso hasta la casa está adaptado a todo tipo de públicos: personas en sillas de ruedas, mujeres embarazadas, mujeres con bebés en carro, padres con hijos muy pequeños, señores mayores con bastón… Esto no se ve a esas alturas todos los días.

La casa, tal y como la veis en las fotos, conserva su estructura original. ¿Y esto por qué? Se dice que Hitler solamente subió entre 5 y 13 veces a ella por temor a que no estuviera bien protegida ante los rayos o por si quedaba atrapado en el ascensor durante un bombardeo, y que no pasaba más de 30 minutos allí dentro. Hay quienes dicen que tenía vértigo y por eso no le gustaba subir a esas alturas. Es decir, este edificio sólo se utilizó como medio propagandístico ante la visita de determinados invitados, y tal vez por ello, por el escaso valor estratégico que podía tener una casa en medio de la cumbre de una montaña, por la buena protección de que disponía este lugar gracias a baterías antiaéreas dispuestas a su alrededor o tal vez por lo pequeño que era el objetivo para los bombarderos de la época, el Kehlsteinhaus permaneció intacto, a diferencia de lo que ocurrió con las estructuras de la parte inferior (Obersalzberg), que se bombardearon y destruyeron casi por completo.

En 1960, tras la retirada americana de la región, la casa pasó a manos del Estado de Bayern, quien se encarga de su administración, del alquiler del espacio a los regentes del restaurante, y quien destina esos ingresos a la restauración de la misma y a varias obras benéficas. Desde entonces, una media de 300.000 personas suben al año a visitar esta pequeña parte de la historia de la región y de Alemania.

Por último, es importante tener en cuenta que esta visita está restringida, según las condiciones climatológicas, a los meses que transcurren entre mayo y octubre y sólo se puede realizar de 8:30 de la mañana a 16:50 de la tarde.

Si queréis leer otras narraciones sobre este lugar, aquí os dejo un par de enlaces:

Y si alguien desea aportar más información o su propia experiencia en este lugar, ¡sentíos libres de publicar cualquier comentario!

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4 comentarios en “Historia en directo: el Nido del Águila de Hitler (Kehlsteinhaus)

  1. Muy interesante. Me llama la atención que en Alemania, por lo que he visto (y por lo que sé por amigos alemanes) no les gusta hablar mucho del tema Hitler. En Berlín está el búnker donde murió este individuo y lo tienen totalmente cerrado (no algo turísitico). No quieren que la gente tenga ese lugar como sitio de “peregrinación”. Aún les duele recordar y se sienten mal por este tema. En cambio, cuando estuvimos en Austria, todo lo relacionado con la guerra y Hitler, al menos con el contacto que tuvimos con gente de allí, lo viven de otra forma más light. Incluso nos hacían chistes (en plan riéndose de este tipejo). Me llama la atención que tengan lugares que frecuentaba Hitler abiertos a visitas. Es curioso. Ojo, que no me parece mal -que la historia está ahí y tiene su lado chungo-. Sólo veo lo diferente que se lo toman en dos países tan cercanos y que vivieron una guerra tan horrible.

    Abrazo!
    Por cierto, espero que tu tripilla vaya viento en popa y todo bien 😉

    Le gusta a 1 persona

    • ¡Tienes toda la razón! En el sur de Alemania, por lo que yo veo de la familia política y amigos, hay opiniones bastante contrarias… algunos dicen que no están orgullosos de esa parte de la historia (evidentemente) y no les gusta hablar de ello (como mucho dentro de casa y en plan familiar, muy reducido), pero por otro lado reconocen que sitios como éste no recibirían tantos turistas y por lo tanto la región no tendría tantos ingresos si el señor de marras no se hubiera montado ahí las casas que se montó…
      Lo del bunker de Berlín a mí también me impactó muchísimo, recuerdo haberlo “visto” durante una visita guiada y la guía dijo algo así como: y debajo de este parking se encuentra el bunker, sólo se puede reconocer por ese cartel que hay más allá y que instalaron después de que se lanzara la película de El Hundimiento. ¡Increíble!
      Al igual que tú, yo no lo defiendo, pero tampoco me parece mal que se presente el lado menos bonito de la historia para ayudar a que ésta no se repita.

      La tripilla va muy bien, ¡mil gracias! 🙂 Espero que vosotros también estéis bien 🙂

      ¡Un abrazo muy fuerte!

      Me gusta

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