Minientrada

Vuelve, a casa vuelve

El año pasado conseguí ir cuatro días seguidos a España por navidad. Y este año decidí que en lugar de ser cuatro tenía que ser por lo menos una semana, aunque fuera en Nochevieja. Y me pedí las vacaciones. Y, con un poco de esfuerzo, me las concedieron. Y luego me ascendieron. Y me cancelaron esa semana de vacaciones. Ahora soy jefecilla y hay cosas que tengo que supervisar yo sola determinados días. ¿Qué se le va a hacer? Mi gozo en un pozo.

¿O… tal vez no? Sigue leyendo

El cascanueces

Recuerdo haber ido una vez a ver ballet. Fue en Madrid. Hace ya una eternidad. Recuerdo que las entradas que recibí, que fueron un regalo, eran tan horribles que nos tocó sentarnos casi atrás del todo y prácticamente detrás de una columna. Eso, sumado al hecho de que llevaba varios días descansando poco por el trabajo y la universidad, hicieron que casi a la mitad de la pieza empezara a notar un sueñecillo. ¡Qué vergüenza!

Nunca logré resarcirme de aquel sentimiento de malestar. Sin embargo, hace poco recibí una nueva propuesta: entradas para ir a ver de nuevo el ballet, esta vez en Salzburgo. ¿Quién puede rechazar una oferta así?

Además, por suerte para mí, se trataba exactamente de la misma obra: El cascanueces, en alemán Der Nussknacker. Y, lo mejor de todo es que, como el ballet consiste precisamente en eso, en bailar, no es necesario conocer un idioma en particular para entender la obra. Sigue leyendo

¡Adiós, 2015! ¡Hola, 2016!

Hola, amigos de las lecturas online. ¡Bienvenidos a 2016! ¡Y feliz año! Porque yo felicito las festividades cuando mejor me parece. Como diría el refrán: más vale tarde que ciento volando, ¿no? Pues eso.

Me gustaría, en primer lugar, pedir disculpas por no haberme manifestado a lo largo de todo un mes. En mi defensa diré que había causas mayores: bastante trabajo (no excesivo, pero sí lo suficientemente agotador como para llegar a casa y querer pasar el resto mi vida tirada en el sofá), navidades con sus comilonas, su turrón (como es debido) y su viajes… Porque, sí, este año he logrado pasar Nochebuena en Madrid, con la familia. La última vez que se alinearon varias constelaciones y otras tantas galaxias para que eso ocurriera con la mayor normalidad del mundo fue el año 2011. Así que creo que estoy perdonada, ¿verdad? 🙂

Estas fiestas también han sido especiales porque he conseguido que el Cocinero alemán se siente conmigo delante de la tele a ver a Ramón García mientras nos comemos las uvas los tres juntos. ¡Y le ha gustado! Así que me apunto otra tradición más que tenemos que mantener…

Y así es como acabó el año. Un año que, por cierto, pasó muy deprisa. Yo creo que cuanto mayor me voy haciendo, más rápido transcurre el tiempo. Debería analizarlo.

Por otro lado, me acabo de dar cuenta de que estamos ya a mediados de enero y no os he contado aún cuáles son mis propósitos para el 2016. ¡Qué catástrofe! Ahí va mi lista:

  1. Analizar por qué el tiempo cada vez transcurre más deprisa (esto acabo de añadirlo).
  2. Apuntarme al gimnasio. La intención es real, solamente necesito un empujoncito más y que deje de llover cada vez que intento llevar este plan a la práctica, porque si llueve me da pereza salir de casa para eso, no os voy a mentir.
  3. Ir a tres bodas. Esto, más que una intención, es una realidad.
  4. Asistir al nacimiento de mi primer sobrin@. ¡Sí! ¡Voy a ser tía!
  5. Recibir visitas de varias partes del universo y más allá.
  6. Hacer yo misma viajes, entre ellos varios a Madrid.
  7. Poder contaros alguna novedad respecto al trabajo (cuando llegue el momento).
  8. Contaros, en general, más cosas. Así que, si a alguien le apetece que escriba sobre algo en particular, no tiene más que pedirlo. ¡Invitados quedáis!

Os deseo a todos un buen año lleno de felicidad y, sobre todo, de buen humor.

Un Krampus, dos Krampusse, tres Krampusse

¿Qué día es hoy?

Sábado – diría una de mis compañeras de trabajo.

No, pero, ¿qué más?

¡Pues el día en que por fin San Nicolás y los Krampusse visitan a los niños y les traen un regalito! Yo no he recibido la visita de ningún ser legendario o religioso, pero puede tener algo que ver con el hecho de que yo misma no he estado hoy en casa, que es a donde van ellos… Sin embargo, sí he recibido un detallito: Sigue leyendo

Noche de paz

Cuenta una versión de la historia que, en la Nochebuena de 1818 se rompió el órgano de la iglesia de San Nicolás en Oberndorf, lo que llevó a Joseph Mohr (el párroco) a pedir a su amigo Franz Xaver Gruber (compositor) que elaborase una melodía para un poema que él había creado, que habría de ser interpretado por un coro acompañado únicamente por una guitarra. Así surgió el villancico Noche de Paz.

A día de hoy, se trata de una de las canciones más conocidas en todo el mundo, ya que se ha traducido a más de 300 idiomas, y ello a pesar de que, en origen, el conocimiento de la melodía estaba muy restringido. No fue hasta 1833 que un organista también austriaco interpretó la canción fuera del entorno de Oberndorf y la lanzó a la fama. Sigue leyendo

A Belén pastores

Ahora que la navidad ya ha pasado y que la decoración navideña del hotel ha desaparecido casi por completo, me gustaría confesar que estas han sido las mejores fiestas desde que llegué a Austria. ¿Y por qué? Pues por todo lo siguiente:

El día 9 de diciembre, los jefes organizaron una especie de fiestecilla para todo el personal, a partir de las 21:30. Yo pensé: “me da a mí que la cocina y el restaurante no irán a la fiesta, porque a esas horas no acabamos de trabajar nunca jamás”. Sin embargo, aquel día se les repartió a los Gäste (a los huéspedes del hotel) durante el desayuno un papelito en el que se les avisaba de la susodicha celebración, y se les pedía amablemente que vinieran a cenar antes de lo normal. Por la experiencia que tengo con este tipo de peticiones, siempre hay alguno al que no le da la gana respetar ciertas cosas y viene a cenar a la hora que a él / ella le parece conveniente. Pues, extrañamente, sólo hubo dos personas que no tuvieron en cuenta las instrucciones del papelito y cenaron relativamente más tarde que los demás y, aún así, a las 21:45 ya habíamos terminado y pudimos participar del evento. Sigue leyendo

Galería

Salta, salta conmigo

El domingo pasado se produjo una de esas extrañas alineaciones de planetas que solamente tienen lugar una vez cada 500 millones de años luz (año arriba, año abajo) y, como resultado de la misma, yo tuve el día libre.

¿Y qué mejor manera de celebrarlo que ir a Innsbruck? De camino vimos a gente saliendo a la calle para ir a pasear, a comprar el pan, a esquiar. Cosas normales que se hacen los domingos. Nuestro destino, sin embargo, era otro: el Bergisel:

Bergisel. Imagen procedente de wikimedia.org

O, tal como se veía el domingo desde dentro del recinto:

Bergisel desde el interior

Bergisel desde el interior

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