Historia en directo: el Nido del Águila de Hitler (Kehlsteinhaus)

Hace unos años os conté que existe un lugar antiguamente utilizado por Hitler y otras cabezas pensantes del partido alemán que a día de hoy se puede visitar (ya reconstruido y rehabilitado) y desde el que también hay acceso a uno de los bunkers de la época. A este lugar se le conoce como Dokumentationszentrum Obersalzberg, y yo lo recomiendo y procuro enseñarlo cuando viene alguien de visita porque me parece una manera muy fácil de acercarse a la historia reciente de esta parte del mundo. Si queréis leer la entrada que escribí cuando lo visité por primera vez, actualizada con fotos más recientes, podéis abrir este enlace.

Junto a este lugar existe otro que, por lo que he podido comprobar, resulta más atractivo para los turistas. Se le llama “el Nido del Águila” (denominación que le otorgó, al parecer, un diplomático francés aún en época nazi), Eagle’s Nest en inglés o, en su formato más conocido por aquí, Kehlsteinhaus (más bien algo así como casa de la garganta de piedra, que en realidad no es más que el nombre de la montaña sobre la que se levanta la casita). Para aquellos que no lo conozcan o que quieran repetir la visita, a continuación os acompaño hasta allí: Sigue leyendo

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Salzburgo desde el aire

Si Mahoma no va a la montaña, ella baja a saludarlo. O a verlo. O algo así, ¿no? Sea aquí o allí, lo importante es que, al final, se ven. Bien.

Los días 22 y 23 de noviembre nevó por estas latitudes. Y luego la nieve desapareció para no volver nunca jamás. Y así estamos, a 13 de noviembre, tercer domingo de Adviento (como se le llama aquí al día de hoy) esperando aún a que la nieve baje de las montañas. Porque, si no, la promesa de la canción de la “blanca navidad” no se cumple.

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Imagen del día que hubo nieve en la tierra

El caso es que estaba yo el otro día en modo vago cuando el Cocinero alemán me propuso ir en busca de la nieve. Así que me abrigué – mucho – y nos subimos al Sigue leyendo

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Paseando bajo el sol

Una de las principales actividades a las que se dedica el austriaco medio en verano es a hacer senderismo, o simplemente a pasear. ¡Y la verdad es que no me extraña! ¡Con los paisajes que hay por ver en este país! Lo raro sería quedarse en casa y no hacer nada.

Por eso, esta semana nos hemos adaptado a las modas locales y hemos hecho un 2×1 en rutas caminando, aunque he de decir que en ambos casos fueron cortas (de ahí el haber hecho dos en el mismo día).

En primer lugar, estuvimos en una región del Tirol que se llama Gerlos. Nuestra intención era llegar hasta un lago / pantano bastante grande que hay por la zona, pero nos quedamos a mitad de camino e hicimos una rutilla de 5 km. con estas vistas: Sigue leyendo

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El agua, esa gran amiga…

Hoy quiero confesar mi mayor secreto, el secreto del mayor de mis miedos: me aterroriza el agua. Yo no sé nadar, y cuando tenía casi 14 años me ahogué en la piscina de una amiga. Fue horrible porque, aunque estaba en una zona de la piscina en la que podría haberme mantenido de pie, no fui capaz de hacerlo y los segundos que pasé allí dentro sin poder respirar se me hicieron eternos. Desde entonces casi no voy a la piscina y mucho menos a la playa, y cuando me meto en una piscina es por obligación de terceras personas y procuro que el agua no sobrepase la altura de mi pecho, punto a partir del cual empiezo a no respirar como una persona normal. Ahora he encontrado a alguien que poco a poco me está enseñando, uno de los amigos del fútbol, pero el miedo sigue ahí. Qué le voy a hacer.

A pesar de esta tragedia infantil, tengo que reconocer que el agua me llama mucho la atención, especialmente cuando se encuentra en determinados entornos.

En esta entrada quiero mostraros dos de las maravillas de la naturaleza que recomiendo visitar a quienes vengan de viaje por esta zona. Sigue leyendo

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Heidi existe

Hace unos años, en uno de esos momentos de lucidez espontánea que me llegan de vez en cuando, pensé: “Hago poco deporte. Voy a comprarme unas botas de montaña y así en verano me obligo a hacer senderismo”. Las botas me las compré. Pero nunca llegué a utilizarlas con ese fin, a pesar de que había acordado con un amigo de la familia que los fines de semana de aquel verano los dedicaríamos a ir a andar a la montaña. Pero no las dejé guardadas; siempre que llovía en invierno las utilizaba para ahorrarme pasar frío en los pies, que ya de por sí los tengo congelados independientemente de la estación del año.

Hasta hoy. Hoy he ido con el Argentino y su familia a practicar el deporte nacional de este país en verano: senderismo. Han pasado a recogerme al hotel y nos hemos acercado a un pueblo que está por esta zona, llamado Großarl. A la región montañosa de ese pueblo se la conoce con el nombre de Großarltal y consiste en una serie de picos en cada una de cuyas cumbres hay una Alm, que no es nada más y nada menos que una cabaña de tamaño variable rodeada de pastos y animales en donde se ofrece comida y bebida (preparada por ellos mismos, nada de marcas) y alojamiento a los senderistas. Sigue leyendo