La excursión del mes. Junio de 2017

Un viaje en coche desde Salzburgo hasta Viena tiene una duración de unas tres horas. El viaje en sí, siendo copiloto, no se hace excesivamente largo. Lo malo es que lo único que se puede ver por la ventanilla son árboles, más árboles y algún que otro cartel que indica la ciudad más cercana a la próxima salida de la autopista.

A lo largo de una semana estuve emocionándome con la idea de ir a Viena por tercera vez. El motivo de la visita iba a ser, esta vez, renovar por fin mi pasaporte, que había caducado en el mes de febrero y que por pura pereza llevaba aún de esa guisa en el bolso. Diré que esa pereza se debe a esas tres horas de camino (sólo de ida) que necesito para ir desde aquí hasta la embajada española en Viena…

Bien, en cualquier caso, un día me animé, recorrimos esa distancia y allí me planté Sigue leyendo

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La excursión del mes. Mayo de 2017

Un día de mayo el Cocinero alemán y yo nos levantamos, como cada mañana. Desayunamos. Vimos un rato la tele. Y, de repente, sin anestesia ni nada, me dijo: hoy vamos a ver a mis padres y tú conduces.

¿¿¿¿¿QUÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉ????? ¿Que yo… qué?

A mí así no, hombre. Esto se avisa. A ser posible con semanas de antelación, que yo me lo apunte en la agenda. Que en mi estado no puedo tomar medicamentos y yo sin tomarme una pastilla no soy capaz de conducir, los nervios me pueden.

La última vez que conduje un coche fue el 5 de marzo de 2016, y aquel día, sin valeriana, no salió la cosa como yo me imaginaba, por lo que mi subconsciente me tenía prohibido volver a sentarme delante de un volante. Y menos ahora que el coche tiene seis meses de vida.

La historia de ese día de mayo de conducción impuesta, no obstante, transcurrió así: Sigue leyendo

¿Qué nacionalidad tendrá mi hijo?

Siendo yo española y el padre de mi futuro retoño de origen alemán, y viviendo los dos en Austria, es decir, en un país que para los dos es extranjero: ¿qué nacionalidad tendrá mi hijo? Llevo ya semanas dándole vueltas a este tema y ahora que he investigado un poco más, os puedo contar algo. Sigue leyendo

Éramos pocos y parió la hermana

No, no, ¡no os asustéis que no soy yo! ¡Que a mí hasta noviembre no me toca! No, la que ha parido es la que todos los desconocidos que nos ven juntas preguntan: “¿Ah, ésta es tu hermana?”. Mmm… pues bueno… en realidad sólo somos amigas, y los únicos elementos “genéticos” en que nos parecemos son la altura, en que las dos llevamos gafas, y que las dos hemos nacido en la capital de un país, aunque ni siquiera es el mismo… En fin… la gente… Todo sea por tener temas de conversación.

El caso es que esta muchacha, a la que conocí ayende los tiempos a través de los amigos del fútbol del Cocinero alemán, me saca(ba) ventaja en seis meses con esto del embarazo, y claro, ella ya ha llegado a su límite máximo y el miércoles nos presentó a su niño. Fue niño, sí. Ella no lo sabía, porque no le dio la gana enterarse y por lo tanto su doctora tuvo que mantener el secreto, pero mi madre se lo olía y al final tuvo razón. En cualquier caso, el niño nació bien, pequeño, porque ella tampoco es que mida dos metros, y ya están en casa.

Lo cual a mí me ha venido muy bien (lo de los 6 meses de ventaja) para empezar a investigar ya cositas Sigue leyendo

La excursión del mes. Abril de 2017

Me acabo de dar cuenta de que estamos ya a mediados del mes de mayo y no os he contado la aventura más curiosa que viví el mes pasado. Esto no tiene perdón. Allá va:

Érase un día cualquiera del mes de abril; uno de esos en que hace calor y no llueve, y se puede pasear por la ciudad tranquilamente para aprovechar que se tiene un día libre y nada mejor que hacer. Aquel día pensé: voy a irme de compras; una actividad que no me gusta especialmente llevar a cabo, todo sea dicho, pero que en aquel momento resultaba esencial porque necesitaba un regalo de cumpleaños para aquella misma tarde.

Bien. Me fui de compras. Me agobié con las hordas de adolescentes que parecen no tener nada mejor que hacer en la vida que dedicar la mañana de un sábado a entrar de tienda en tienda y tiro porque me toca pegando gritos a ver cuál de todos llama más la atención. Cogí un autobús. Me fui hasta el centro de Salzburgo y, al llegar, me compré un bocadillito relleno de un filete empanado y una botellita de té helado sabor melocotón para calmar la sensación que tenía mi estómago de estar a punto de morir de inanición. Sigue leyendo

Mayo arbolado y hermoso

Hay por esta parte del mundo una tradición típica del día 1 de mayo que se llama Maibaum, que no significa otra cosa que árbol de mayo. ¿Y esto en qué consiste? Pues en que un grupo de jóvenes, por lo general hombres pertenecientes a algún club o asociación (bomberos, cazadores, asociaciones privadas, etc.) preparan y decoran el tronco de un árbol (uno no muy grueso), lo llevan en una especie de procesión por varias calles y después lo levantan y lo clavan en el suelo, normalmente en el centro del pueblo.

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¿Qué misterio tiene todo esto? Pues nada más allá que un nuevo motivo para celebrar una fiestecilla con la gente del entorno, bailar, comer mucho y beber más. También es normal que en un día así todo el mundo aproveche para sacar del armario sus trajes típicos y luzca palmito, que el buen tiempo hay que aprovecharlo como sea.

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Hasta este año yo no había presenciado nunca un evento de esta magnitud. Y ayer, esa espera llegó a su fin… Sigue leyendo