Érase una vez el mundo

Hace no mucho alguien me dijo que educar a un niño consiste en explicarle el mundo… Pues ahí va una de mis muchas explicaciones a Monete:

He aquí que estábamos en casa un muy frío día de diciembre, uno de esos en que iba a tardar más tiempo en preparar a Monete, bajar el carro a la calle y volver a subirlo después, que lo que íbamos a dedicar en sí a respirar aire fresco. Así que nos quedamos en casa.

Nos asomamos a la ventana y comencé con mi relato:

Mira, eso que se ve ahí enfrente son edificios con varias casas dentro… Y esos cristales que hay en el edificio son ventanas; a través de ellas entra la luz y se puede ver la calle, como estamos haciendo ahora. Y eso que hay abajo del todo son coches, como el de papi, ese donde te duermes siempre, pero visto desde fuera…

Y mira… Espera. ¿Mira? ¡Si probablemente aún no ves! ¡Y mucho menos a esa distancia! Vale, vamos poco a poco…

¿Ves esto que se ve por la ventana? Otra vez con la vista… Bueno, esto que está al otro lado del cristal es el balcón, que ya te enseñaré mejor en verano cuando haga buen tiempo. ¿Y eso blanco que hay? Eso es nieve. Espera… seguro que tampoco sabes distinguir colores… lo blanco es eso tan claro y lo marrón es la madera del suelo del balcón.

¿Me habrás entendido? ¿Y cómo te explico yo ahora qué es la madera? ¿Y de dónde viene la nieve? Si aún no has visto ríos, ni nubes, ni lluvia…

Vamos a buscar cosas dentro de casa que sean más sencillas de explicar… Esto de aquí es un balón de rugby. Es algo que se utiliza para practicar un deporte… un deporte tampoco vas a saber lo que es… bueno, en fin, el caso es que lo tenemos para decorar. Eso significa, que está ahí para que quede bonito. ¿Y qué es bonito? ¿Quién decide que algo se considere bonito o no?

Vale, vamos a otra cosa… esto de aquí son libros, que contienen historias como esas que te cuenta mami antes de ir a dormir, pero más largas… y para mayores… Ya las entenderás cuando crezcas…


Llamadme loca, pero con tal de que escuche todo lo que sea posible en español, me paso el día con esos discursos… Y, en realidad, tampoco es tan complicado. Hace poco le llevaba colgado de una especie de cangurera pero hecha a partir de una tela que una misma se pone y cruza y ata, en lugar de llevarle en el carro. Íbamos por la calle y le dije: ¡Mira! ¡Un árbol! Se lo quedó mirando fijamente un par de minutos y, cuando terminó de analizarlo, seguimos con nuestro paseo. Así de fácil.

¿Qué os parece? ¿Alguien ha tenido alguna experiencia similar?’¿O soy yo la única que desarrolla estos monólogos filosóficos cuando está sola con un bebé?

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2 comentarios en “Érase una vez el mundo

  1. Sonia dijo:

    Jajajajaja me ha encantado!! Te lías tu sola…. En plan, detrás de algo tan simple como la nieve se esconde una explicación compleja que engloba muchos elementos 🤣 mola!!! Yo sin bebé voy hablando sola por la casa… Eso vale también?? Jajajaja TAM!!

    Le gusta a 1 persona

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