De fiesta en Salzburgo

Hay fiestas… y fiestas… Y aunque en esta época del año hay muchas de ellas parecidas al Oktoberfest, que no sólo se celebra en Múnich, en las que se bebe cerveza a mansalva y se luce el tipín dentro de un Dirndl, hay otras que no son más que simplemente eso, salir de fiesta.

He aquí la historia de la primera vez que salí de fiesta por la ciudad de Salzburgo:

Fue allá por el mes de septiembre. De este año, por supuesto. Yo me había atrevido aquel día a “organizar” una fiesta de despedida, la mía propia. Despedida de la tienda donde trabajaba antes, nada más. Aunque se trataba más bien de una excusa para quedar con las compis de trabajo que había tenido hasta entonces para salir a tomar algo.

Puesto que lo que más entiendo yo respecto al mundo nocturno de la ciudad de Salzburgo es el hecho de que se pueden hacer fotos espectaculares de la fortaleza iluminada paseando al lado del río, y ya está, decidí buscar opiniones de viajeros y consumidores y me metí en Tripadvisor a ver qué sitios se recomendaban para tomar algo una noche cualquiera. O eso pensaba yo que sería.

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Me decanté por un sitio que se llama Republic Cafe, del cual ya no sé si había oído hablar a alguien o si simplemente me sonaba porque paso por allí para ir a trabajar todos los días. En cualquier caso, está en un lugar bonito, la ambientación del local es curiosa y me venía muy bien, porque yo trabajaba aquel día. Reserva hecha.

El día (o la noche) de marras nos plantamos todas allí. Se puede decir que la mesa en la que nos colocaron estaba muy bien ubicada: zona de fumadores (para la jefa, no se nos fuera a quejar), cerca de la puerta (hacía calor aquella noche), una mesa gigante… La cosa pintaba bien. Un cóctel por aquí. Una ensalada por allá. Precios asequibles, pero a cambio de porciones que nos dejaron a todas con hambre…

Llegados a este punto, he de aclarar que yo sabía que aquel día había un espectáculo dentro del lugar, por lo que pensé: chachi, ya tenemos mesa, si nos quedamos aquí tendremos más musiquita de fondo y seguro que lo pasaremos muy bien. Pues no. A no sé qué hora se nos acercó un camarero que, muy amablemente, nos pidió que pagáramos la cuenta porque tenían que cambiar las mesas de sitio para el evento. No pasa nada hombre, se paga. El problema fue que después otro camarero (u otros varios) se negaron a servirnos nada más con la excusa, precisamente, de tener que cambiar las mesas de sitio para ese evento… lo cual derivó en que tenían que QUITAR todas las mesas del sitio, cerrar las puertas y cobrar entrada a quien quisiera tener la musiquita.

Dado que 3/4 partes de las allí presentes, entre las que me incluyo, teníamos más ganas de hablar que de pegar gritos por encima de la música, nos planteamos ir a otro local. Ahí comenzó un largo paseo por el centro de la ciudad, a veces siguiendo a las masas y a veces en contra de ellas, para buscar un sitio con relativa iluminación, música a ser posible no muy alta y zona de fumadores.

Demasiados factores. La mayor parte de los sitios de los que vimos dos metros más allá de la puerta incumplían uno de esos requisitos, o varios. Y, además, no habíamos reparado en otro punto importante: aquel fin de semana había fiesta en Salzburgo. ¿Y qué significa eso? Masas de adolescentes vestidos con los trajes típicos moviéndose de un lado a otro en busca de alcohol que introducir en sus cuerpos.

De alguna manera (aún no sé cómo) acabamos en un sitio que aún era tranquilo, lo cual no duró más allá de los siguientes diez minutos a que hubiéramos ocupado una mesa. Y allí me quedaron claras varias cosas del mundo de la fiesta nocturna en Salzburgo:

  1. La gente sale en grupos. En su mayoría son grupos de chicos o de chicas, hay pocos grupos mixtos.
  2. Los individuos de cada grupo se comunican entre sí a gritos o por el móvil. Principalmente por el móvil. Y en pocos casos se relacionan unos grupos con otros, a menos que ya se hayan tomado varias rondas y consigan con ello desinhibirse.
  3. La música que más se escucha en la mayor parte de los locales es lo que aquí se llama como Schlag / Schlager, que es algo así como música “de fiesta” con textos en alemán y que suena todo el rato igual. Haced la prueba.
  4. Los precios son más elevados que a cualquier otra hora del día. Por medio litro de cerveza con limón (lo que aquí se llama Radler) me cobraron 4 euros. Y no es que vaya por la vida bebiendo de litro en litro y tiro porque me toca, es que era el tamaño más pequeño que ofrecían.
  5. La gente no baila.
  6. Cuanta más gente haya en un sitio, más gente querrá entrar dentro a la vez. Como si regalaran algo, oye.

En mi defensa diré que nunca he sido partidaria de salir de fiesta de esta forma y que pocas son las noches de fiesta que he presenciado en mi vida. ¿Qué se le va a hacer?

De este nuevo experimento puedo sacar tres conclusiones. Primera: que la gente sale de fiesta de la misma manera en todas partes. Segunda: que, a pesar del punto anterior, la vidilla del mundo nocturno español tiene un no sé qué que falta aquí. A esta gente le falta un poco de sangre en las venas. Aunque puede que dependa de las nuevas generaciones, que simplemente son así. Tercera: que haber cambiado de década en mi vida me hace no estar ya para estos trotes. ¿O será que ver a tanto adolescente de golpe me hace sentirme mayor?

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6 comentarios en “De fiesta en Salzburgo

  1. Qué sosillos, por lo que cuentas jjjj. Me hace gracia que vayan (los jóvenes) de fiesta con sus trajes tradicionales. Me lo imagino tipo “feria de Sevilla” pero a lo tirolés jjjjj (me río yo sola).

    De las últimas veces que salí -diossanto, antes del embarazo-, me sentí viejoven total, rodeada de tanto niñato. Lo curioso es que luego, en sitios de gente “más mayor” (30/40 años), me sentía morir rodeada de dinosaurios XD

    Abrazos!

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    • jajajaja aquí hay cada dos por tres fiestas a las que llaman Ü30 (über 30, para mayores de 30) y no me atrevo a ir precisamente por eso mismo 😀
      Sí, es tipo feria pero en plan soso, ya te digo que a esta gente le falta un poco más de horchata en las venas 🙂 Y que yo también soy viejoven, para qué vamos a negarlo XD
      ¡Un abrazo!

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