Austria vista desde fuera. Primera parte

Desde que llegué a Austria, siempre he intentado contaros cosas que encuentro curiosas de la vida en este país. Sin embargo, el hecho de llevar viviendo aquí un par de años me ha llevado, por suerte o por desgracia, a acostumbrarme a algunas de ellas.

¡No pasa nada! La visita que recibí de España hace dos semanas me ha ayudado a confeccionar una lista con las cosas que más pueden impresionar a alguien que viene aquí por primera vez, y ahora me gustaría compartirla con vosotros:

1.La conducción y las carreteras.

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Empecemos por la velocidad. No la velocidad de la vida, sino la velocidad a la que se puede circular en ciertas carreteras.

Sobre todo en Alemania, hay partes de autopistas en las que se puede observar una señal de velocidad máxima tachada, lo cual significa que, a partir de ahí, se puede circular a la velocidad que se quiera. ¿Eso qué implica? Que hay gente que circula a 130, a 140, a 160 km por hora… en función del control que cada uno tenga sobre sí mismo y sobre su coche.

Por extraño que parezca, esto no conlleva una mayor cantidad de accidentes de tráfico, ya que quien no quiera circular tan deprisa se mantiene en los carriles de la derecha y listo.

Hay tramos de carretera en los que el arcén derecho es tan ancho que parece que puede circular otro coche por ahí. Pues sí, para eso sirve: se trata de un arcén normal, pero en aquellos casos en los que la circulación no es tan fluida o hay muchos camiones en la carretera, se habilita dicho “carril” para que los camiones vayan por él. Para ello, se avisa en los monitores de la parte de arriba (que no sé cómo se llaman) con una cruz roja (si no se puede circular) o con un aviso en verde (en caso de que se pueda).

Las estaciones de servicio son otro de esos elementos extraños en esta parte del mundo. Al menos para quienes no los han visto así antes, ya que más que simples gasolineras con una pequeña tienda son auténticos lugares donde poder descansar durante horas e incluso (si se quiere) dormir. Cada una de estas estaciones tiene un nombre propio y constan de una o varias tiendas, incluyen un restaurante (unas veces pertenecen a alguna cadena de comida rápida o similar, otras veces no son tan conocidos), servicios, bancos en el exterior para poder comer la comida que cada uno lleve, a veces hay un motel… En definitiva, tienen un poco de todo.

2.El reciclaje.

 

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El reciclaje es un tema respecto al que los austriacos (me atrevería a decir que los alemanes también, pero no estoy tan segura como a este lado de la frontera) están tremendamente concienciados. En cada municipio se organiza de una manera distinta, pero en todos hay algo en común: no hay contenedores de reciclaje en la calle, y a pesar de ello, el sistema funciona. ¿En qué se diferencian unos de otros? Hay lugares en los que cada cual almacena sus cosas recicladas en casa hasta determinados días en que pasan a recogerlos, mientras que en otros (como es mi caso) hay que ir personalmente a la planta de reciclaje más cercana y, allí, echar cada cosa en su sitio.

Para que el sistema funcione, se deben separar los residuos en orgánicos, plástico (luego hay distintos tipos de plástico que también hay que separar en la planta de reciclaje), cartón (entre el que también hay que diferenciar si es papel, cajas pequeñas o cartones más grandes), cristal (blanco o de color), metal y otros restos (aquello que no es orgánico pero tampoco se puede reciclar).

Os explico mi ejemplo más detalladamente: todo eso que no es orgánico ni se puede reciclar, acaba en el cubo de la basura, que debo tirar en el cubo grande que mi casero tiene colocado al lado de la puerta y que el camión de la basura recoge creo que tres o cuatro veces por semana. Lo orgánico se lo echo en un contenedor verde que tiene él en el jardín, ya que eso luego él lo utiliza para abonar sus plantas. No creo que queráis conocer los detalles. Y el resto lo llevamos cada 15 días más o menos a una planta de reciclaje que hay aquí al lado de casa, donde pasamos una media hora separando los cartones de la leche y zumo de las botellas de plástico, de las cajas de congelado, etc.

Más o menos.

3.La comida.

Wiener Schnitzel

Wiener Schnitzel

Lo normal y lógico es pensar que la gente de por aquí sólo se alimenta de codillo y de cerveza. Y la realidad es muy diferente. Sí, se come carne. Pero tiene un sabor diferente, y siempre va acompañada de algo, ya sean patatas preparadas de maneras muy diferentes, o de verdura, etc. Se consume mucha pizza y pasta (no hay que olvidar que Italia está a la vuelta de la esquina) y, aunque el pescado no es tan bueno como en otras regiones (ya que Austria es un país que no tiene salida al mar), hay platos muy ricos.

¿Y qué decir de los dulces? Yo no sé si es también por influencia italiana o si es porque sí, pero en esta parte del mundo hay postres y dulces que están riquísimos.

Una de las cosas que más llaman la atención es la cantidad de comida que se sirve en los restaurantes. Así, se puede creer que los precios en esta parte del mundo son más elevados que en España (que, de hecho, suelen serlo), pero las porciones gigantescas que se preparan se suelen corresponder con lo que se paga.

Y hablando de cantidad, y sobre todo de variedad, no puedo dejar de mencionar al pan. Se venden panes que duran hasta tres días y los hay muy diferentes: panes blancos, como los que conocemos en España, panes fabricados con una harina más oscura, panes rellenos de distintas cosas, ya sean cereales, pipas, aceitunas o tomates secos (todos ellos riquísimos)… y de todos ellos, versiones en panecitos pequeños.

El gran descubrimiento para mi visita de esta semana ha sido el famoso Bretzel, también llamado pretzel, que han probado en distintas variantes: el salado de toda la vida con un poco de mantequilla para desayunar, o para comer mientras se va paseando, el dulce cubierto con chocolate, etc. Hay de todo tipo.

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4.Alquiler vs. compra.

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Aunque a los españoles nos choque bastante, lo habitual en esta parte del mundo es alquilar una casa antes que comprarla. No me preguntéis el motivo. Yo supongo que reside en el hecho de que la mayor parte de la gente está acostumbrada a irse antes que nosotros de casa de sus padres, ya sea por tener que ir a la universidad, por buscar o encontrar un trabajo relativamente lejos de casa, por irse a vivir “con el novio” más o menos pronto, sin esperar a ver si la relación funciona bien o no…

No quiere decir que no se vendan casas, sino que la mentalidad aquí es más del tipo: primero alquilo una vivienda y cuando ya tenga dinero ahorrado, si me apetece asentarme en algún lugar, me compro una casa. En lugar de hacerlo al revés, primero ahorrar, y luego ya comprar directamente, como haría un español.

Creo que voy a parar aquí para no alargar demasiado esta primera lista. En las próximas horas tendréis el resto de cosas curiosas de la vida por aquí.

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2 comentarios en “Austria vista desde fuera. Primera parte

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