Cita

Diario de “el resplandor”. Día 1.

Querido diario,

Recuerdo que la primera vez que vine a Austria me escribía un amigo para preguntarme: “¿ya te has vuelto loca? ¿ya te has vuelto loca? ¿ya te has vuelto loca?” intentando compararme con el personaje de Jack Nicholson en esa entretenida película en la que dedica un invierno a trabajar en un hotel (des)habitado en medio de la nieve. Y yo pensaba: ¡qué absurdo! Esto no es una ciudad, pero hay otras cosas que se pueden hacer por aquí…

¡Qué tiempos aquellos! Ahora me encuentro en el culo del mundo, tal que aquí:

El culo del mundo, por cortesía de un anuncio de muebles alemán.

El culo del mundo, por cortesía de un anuncio de muebles alemán.

Y aquí tan lejos no hay gran cosa que hacer. Es decir, si vienes de vacaciones es todo muy bonito, es divertido, puedes hacer senderismo y visitar cosas por la región… Pero no es lo mismo cuando estás aquí todos los días. Los paisajes siguen siendo impresionantes, se miren como y cuando se miren, pero a mí, pequeño animalillo urbano, todo esto se me queda un poquitín pequeño.

El principal acontecimiento del día ya no es escuchar a las vacas salir a pastar por las mañanas, porque ya me he acostumbrado a ellas y ni me entero, sino verlas volver al establo a las 7 de la tarde mientras esperamos a que alguien baje a cenar y nos dé palique…

He estado buscando amigos o gente en general con quien poder hacer cosas por las tardes, aunque sea tener que ir al pueblo de al lado para tomar un triste café y poder hablar de algo fuera del trabajo… Pero claro, el tiempo no suele acompañar… Desde que llegué en junio tan sólo he visto 4 días seguidos en los que no haya llovido. Y claro, con este frío se me vuelvo vaga “modo casero invernal”, con mantita, tumbada delante de la tele (o del ordenador, en mi caso)… y así me va…

Ahora me dedico a aprender un poquito de húngaro cada día, a seguir las instrucciones de “destroza este diario”…

Destroza este diario, pero hazlo en alemán, que así aprendes algo ya de paso

Destroza este diario, pero hazlo en alemán, que así aprendes algo ya de paso

… o a coser… a bordar… a fabricarme bolsas y estuches con trozos de un resto de una cortina que tengo guardado… Al paso que voy nunca jamás en la vida me volverá a hacer falta comprarme un estuche para guardar nada, ya supero la cantidad mínima necesaria que necesito para sobrevivir… Y cuando no hago nada de eso, me distraigo leyendo o perdiendo el tiempo, que parece que no pasa, aunque realmente transcurre muy rápido…

¡Qué ganas de que llegue el mes de septiembre para salir de este culo y volver a casa, aunque sea sólo una semanita!

A esto se reduce ahora mi vida, querido diario. Te mantendré informada de las pocas novedades que puedan ir surgiendo.

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