Willkommen, bienvenue, welcome

Hasta ahora me habían pasado cosas muy raras con los clientes de los hoteles anteriores.

Siempre recordaré (y no precisamente con cariño) a aquel señor que me hizo dedicarle media hora de mi vida, sin interrupción ninguna, para servirle bebidas varias, simplemente porque sus acompañantes no eran capaces de decidir qué querían beber y necesitaban que les preguntara dos veces a cada uno… o a aquella otra señora que se negaba a hablar conmigo porque decía que no entendía mi alemán… o al señor de Köln que se me acercó la noche de San Valentín para enseñarme un SMS que había escrito en español con una declaración de amor, me preguntó si estaba bien redactado, y a continuación me pidió mi número de teléfono para mandarme el mensaje…

Y ahora, estando en un hotel nuevo, a 150 km. de distancia de los anteriores… me encuentro con que la primera mujer que entra por la puerta en mi primer día de trabajo es una señora a la que ya conocí el año pasado y que no era precisamente de mis favoritas. Por suerte, creo que no me reconoció. O no lo demostró.

Y después de ella no han hecho más que llegar franceses e ingleses, por lo que ya no puedo quejarme de que no practico otros idiomas aparte del alemán. El español me dijo que hablaba muy bien español (antes de confesarle mis orígenes no secretos), los franceses dicen que me entienden muy bien,  los escandinavos hablan bastante bien en inglés, los ingleses son muy simpáticos, los alemanes me preguntan si soy de Suiza (será que mi acento ha evolucionado en no sé qué dirección) mientras yo les explico refranes típicos españoles (en honor a una buena amiga mía), y los estadounidenses me comparan con personajes de series de televisión. Está claro que no me aburro.

Lo que menos nos esperábamos por aquí era, primero, que hubiera una mayoría de clientes franceses y, segundo, que tanto los jefes como todos los trabajadores del hotel sepan hablar perfectamente al menos tres idiomas: alemán, inglés y francés o el idioma materno de cada uno (húngaro, croata, rumano, español). O los dos. Tenemos de todo. Así que aquí, quien no se entiende con los demás, es porque no quiere.

Por cierto: tanto mi jefe como dos compañeras mías parecen querer aprender español. Eso puede ser divertido.

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2 comentarios en “Willkommen, bienvenue, welcome

  1. Mamen dijo:

    Te veo de profe!!! Seguro que si eres tan buena enseñando como aprendiendo al final, tanto jefe como compañeras, saldrán con un nivel C1 de español sin haber pasado por las aulas! Muchos besos bonica!!!

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    • ¡Uy ójala! Pero no creo yo que se me dé tan bien enseñar idiomas como aprenderlos, la verdad… Uno que yo me sé aún no pasa del hola, gracias, ¿qué tal? y cuatro insultos que, por si fuera poco, no le he enseñado yo jaja

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