Hoy puede ser un gran día

Sigo sin ser plenamente consciente del ¿cariño? que me tiene el Austriaco, porque cada vez que le pido algo me lo da, y para muestra un botón:

No soy una persona a la que le guste discutir porque me pongo muy nerviosa y no controlo bien mi mala leche; de ahí el que la frecuencia con que eso ocurra realmente se reduzca a una o dos veces cada, aproximadamente, tres años. Los malos días no cuentan, sólo son ensayos. Pero ayer mi nivel de paciencia se saturó, se produjo un error en el sistema y a punto estuvimos de tener que llamar al informático para que reiniciara el equipo. Por suerte no llegó la sangre al río. Esta situación me empezaba a recordar demasiado a la del verano pasado, cuando estuve en el hotel de arriba y no paraba de discutir con el Cocinero turco o de tener que aguantar sus bromitas de mal gusto y sus malas contestaciones y desprecios cada día. Esta vez me dije: tranquila María, el invierno ha empezado bien, seguro que se calma y nos evitamos disgustos. Me equivocaba, evidentemente.

Me ahorraré los detalles; lo único que merece la pena de toda esta situación son dos cosas:

  1. Él solito, con su actitud, ha conseguido que todo el resto de trabajadores de mi hotel y del hotel grande de mis jefes (donde trabaja el Cocinero alemán) tengan una imagen muy muy mala de él. La sección húngara (en la cual me incluye por no ser austriaca), a la que él no soporta y critica abiertamente a diestro y siniestro, recopila información de casos aislados, la propaga a la velocidad del viento et voilà! El resultado de la ecuación es muy simple: 3/4 de trabajadores de origen húngaro X mala leche acumulada y en crecimiento progresivo = persona non grata. Y no lo digo yo. Lo dicen todos aquellos que no quieren pisar este hotel y mucho menos la cocina simplemente por no tener que verle.
  2. A situaciones desesperadas, medidas desesperadas:

Ayer hablé con el Austriaco y le pedí (casi le rogué) que por favor me mande al hotel grande antes de que acabe la temporada. ¿Mi excusa? Que quiero empezar ya a aprender cómo funciona, antes de… (algo que ya contaré a su debido tiempo). Me dijo que no creía que fuera posible, que le hago demasiada falta aquí abajo y otras muchas cosas bonitas y gratificantes. Gracias por los halagos, pero ¡mi gozo en un pozo! Pero no… Hoy ha cambiado de opinión y en pocas horas estaré allí, rodeada de más húngaros y de dos austriacos, trabajando en un hotel tres veces más grande que este y, sobre todo, alejada de la persona non grata. A mí me ahorra un disgusto, y al Austriaco parece gustarle la idea de que yo vaya a estar por allí, así que todos contentos.

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2 comentarios en “Hoy puede ser un gran día

  1. Marta dijo:

    Me alegro María, así por lo menos estás alejadas de energías negativas y cambias de ambiente que seguro que te vendrá fenomenal. Ya nos tendrás al corriente de lo que ocurra :), un besote muy fuerte y mucha fuerza!!

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    • ¡Al final no te he contestado Marta! Pues sí que cambié de ambiente, pero me duró poco el asunto, por desgracia 😦 Y por desgracia también, los malos ambientes siguen presentes allá donde vaya… Se nota tensión everywhere, ya no sólo en mi hotel… Ya iré contando, a ver cómo avanza la cosa… ¡Gracias por tu apoyo! Besos!!

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