Hacienda somos todos, y todos para una

En “El problema con los trillones” (capítulo de la novena temporada de una serie de dibujos animados amarillos), el vecino del protagonista empieza a hacer la declaración de la renta en el momento en que el reloj anuncia que ya son más de las 12 de la noche del día 31 de diciembre.

Yo no he empezado tan pronto, he esperado una semana entera para bajar al Finanzamt (= delegación de hacienda) a pedir información. Lo primero que me gustó de este edificio es el hecho de que abren desde las 7:30 hasta las 15:30, y no como en el resto de organismos públicos, a los que sólo se puede ir hasta las 12 del mediodía. Tal vez sea por aquello de que, como hacienda somos todos, es útil abrir cuando le venga bien a todo el mundo.

El propio edificio tiene un aire misterioso que me encanta. Aquel día soplaba el viento, aunque la temperatura era agradable. Yo me había puesto mi chaqueta de cuero y un pañuelo negro en torno al cuello y caminaba hacia aquel lugar, un edificio de piedra con dos plantas, una enorme puerta doble de cristal en el centro y dos alas a ambos lados, envolviendo el espacio abierto que queda delante de la entrada. Subí los bajos peldaños que llevan hasta la misma viendo cómo las hojas caídas al suelo giraban sobre sí mismas y alrededor de mis pies. Por alguna razón, me dio la impresión de estar llegando a la universidad el primer día de clase, hace ya casi diez años, aunque aquel edificio y éste no tengan ningún parecido. Al llegar ante las puertas me paré a leer unos carteles con información colocados en el exterior, tal vez esperando encontrar el horario de cada clase para el semestre. Pero no sucedió eso.

Las enormes puertas de cristal se abrieron de repente, sin que yo pulsara ningún botón. No son puertas correderas, que es lo que más me asustó, sino que se abrieron hacia fuera produciendo un extraño sonido pero dando la impresión, al mismo tiempo, de acoger cálidamente al visitante. Casi como si fuera a encontrarme con un funcionario de hacienda al otro lado corriendo hacia mí con los brazos abiertos para abrazarme. Casi, pero no.

Una vez dentro me encontré con un rellano al final del cual había otras puertas, en ese caso sí correderas. A ambos lados de las puertas había dos personas: una de ellas dentro hablando con una mujer a través de un mostrador de información, y la otra esperando a que la primera terminara su turno. No me parece mal sistema; en lugar de aguardar una cola y tener que escuchar todas las conversaciones de los que van delante de uno, aquí se pone una puerta de por medio y ¡viva la privacidad! Para aprovechar la espera, que pensé que sería más larga de lo que fue, hojeé varios folletos que había sobre una mesa: instrucciones para registrarse en la hacienda austriaca online, tratamiento de facturas por internet, aclaraciones sobre la declaración de la renta por internet y, el que me pareció más ilustrativo de todos, que lleva por título “Das Steuerbuch 2014” (el libro de impuestos 2014), en el que se detalla con pelos y señales todo lo relativo a la declaración de la renta del 2013, es decir: quién debe hacerla, cuándo, qué papeles tiene que presentar, qué desgrava y qué no, qué cálculos puede realizar cada uno en su casa para saber si debe pagar o tiene derecho a recibir dinero, etc. Me ofrecería gustosa a intentar traducirlo por aquí, pero no sé hasta qué punto me leen españoles que vivan en Austria y necesiten esta información; si hay alguno que cumpla estos requisitos, que no dude en pedirme que lo haga, no tengo ningún reparo en ello.

En resumen, explicaré lo que la funcionaria, muy amable, por cierto, me contó por por propia iniciativa y en respuesta a mis preguntas: para realizar la declaración de la renta del año 2013 tengo un plazo de 5 años, es decir, puedo presentarla hasta 2018. Sin prisas. Sólo necesito rellenar un formulario de 6 páginas que me entregó y, cuando esté en España, hacer que la administración me rellene un papel en el que se justifique que durante el año pasado no trabajé allí. Y, cuando tenga todo ello, y siempre y cuando no sea ya año 2019, entregarlo en el Finanzamt más cercano al lugar en que resida. Nada de colas y de largas esperas por teléfono, nada de citas previas, nada de borradores interminables y de ataques de nervios porque se acabe el plazo. Sin prisas.

Os mantendré al corriente de los avances con el papeleo.

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3 comentarios en “Hacienda somos todos, y todos para una

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