En estas navidades, turrón de chocolate (y fin)

Mi día de reyes del año pasado se pareció un poco a esto:

Mini regalo y árbol virtual.

Mini regalo y árbol virtual.

Y el de este año fue más así:

Avalancha de regalos.

Avalancha de regalos.

La noche del 5 de enero traté (sin éxito) de terminar de trabajar antes de lo normal, o al menos no más tarde de lo que debería. Y lo malo fue que, muy poco después de llegar a la habitación y colocar los zapatos, me encontré con la visita de los reyes magos, a quienes vi en plena acción. Pensé en sacarles un vasito de vino de una de las varias botellas que empiezo a coleccionar en mi habitación, pero no me dio tiempo. A los camellos no pude verles, así que tampoco hubo agua. Me han salido baratos este año…

Sin más, me fui a dormir. Me desperté. Me fui a trabajar. Trabajé con toda la normalidad del mundo. Volví a casa. ¡Uy, regalos! ¡El ligero estrés que tuvimos aquella mañana me había hecho casi olvidarme de ellos! Para que abrirlos fuera un poco más familiar, intenté videollamar a mi familia. Con un ligero retraso, conseguí establecer conexión con la central casi a la una del mediodía hora local, momento en el que por fin pude disfrutar de unos regalos que llevaba viendo un mes en el armario:

  • Un pijama, que me hacía mucha falta.
  • Unas zapatillas de andar por casa, que suponen la evolución de las chanclas veraniegas que aún seguía utilizando.
  • Una colonia, que siempre viene muy bien.
  • Un peluche, que me hacía falta.
  • Un libro para buscar a Wally, que siempre me hace falta, tenga la edad que tenga.
  • Un videojuego, que yo misma reservé aquí allá por octubre del año pasado y que por circunstancias de la vida aún no había podido recoger.
  • Una agenda, que también me hacía mucha falta y que, como bien dice en la dedicatoria: contribuye “un poquito más a tu (a mi) trastorno obsesivo-compulsivo por el orden”. ¡Cómo me conocen mis reyes magos!

De hecho, el día 7 lo tuve libre y aproveché, entre otras cosas, para comprar varias cajas en las que poder ordenar la infinidad de trastos que empiezo a acumular por aquí. ¡Ah! Y también para las bolas y demás elementos decorativos del árbol, el cual, por su parte, acabó en el contenedor de la basura aquella misma tarde. No os puedo mostrar imágenes de este final tan trágico; sólo os diré que las velas que lucían el primer día ya casi estaban en posición horizontal, y no precisamente por su propio peso…

Y con esto y un bizcocho se acabaron las navidades más largas que he tenido hasta la fecha. ¡Hasta el año que viene!

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2 comentarios en “En estas navidades, turrón de chocolate (y fin)

  1. PiN dijo:

    Yija!!!!! Ya queda menos para las navidades del año que viene….jajajaja A ver si el año que viene podemos abrir los regalos en persona y no por videoconferencia, jajajaja. 🙂 🙂

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