Un pequeño paso para el hombre

Un gran paso para mí, María. Aunque ha costado lo suyo.

La historia comienza hace ya mucho tiempo, pero se puede resumir a partir del mes de julio, cuando os conté el problema que tuve al no tramitar mi Anmeldebescheinigung cuando tenía que haberlo hecho. De ahí avanzamos hasta mediados de octubre (así de rápido pasa la vida). Dice así:

Un día cualquiera, haciendo limpieza y ordenando cosas (dos de mis actividades favoritas) releí aquella “advertencia” y caí en la cuenta de que, por aquel entonces, yo aún trabajaba en el hotel de arriba y, por lo tanto, estaba dada de alta en la seguridad social hasta el 30 de octubre, pero ahora trabajo hasta el [Indefinido. Introducir fecha] de noviembre ¡Oh, no! De nuevo regresó esa situación de angustia que tantas veces me ha acompañado a lo largo de este verano al pensar: después de esa fecha soy ilegal en el país. Y eso puede conllevar una multa un poco bastante cara. ¡Vamos a rellenar más papeles!

Me dirigí a mis jefes, les expliqué la situación y les pedí que por favor me rellenaran un papel que me habían dado en la Bezirkshauptmannschaft (= jefatura de distrito), necesario para justificar que estoy aquí trabajando. Me dijeron: ¡pásate cuando quieras por la oficina, estamos siempre ahí! Y tardaron 3 días en devolverme el papel, que no llega a ser ni media cara de un folio.

Como por entonces ya tenía que trabajar todas las mañanas (y cuando digo todas, me refiero a absolutamente todas, de lunes a domingo), me acerqué a la oficina mencionada una tarde, a eso de las 2, y el funcionario de guardia, que evidentemente tenía muy poquitas ganas de trabajar, me dijo que faltaban papeles, que necesitaba que le justificara que en invierno voy a volver a trabajar aquí, o de lo contrario no podía realizar el trámite.

Volví al hotel y hablé con mi Oberkellner y le pedí las dos cosas que más urgentemente necesitaba en este mundo: el dichoso papelito y una mañana libre o, en su defecto, dos horas. Me dijo que él hablaría con los jefes, pero que lo de librar un día por la mañana… mmm… en fin… que difícil.

Entretanto, hablé también con el Austriaco para contarle de nuevo mi vida. Que si esto, que si lo otro, que si en este hotel están todos un poco de aquella manera, que en invierno triunfamos, etc., y que por favor necesito una justificación tuya, porque quieren saber por qué voy a empezar a trabajar en un sitio a principios de diciembre y en otro diferente a finales del mismo mes. Tiempo estimado de redacción del papel y de su posterior impresión: 3 minutos.

Tiempo estimado en el hotel donde trabajo (al que voy todos los días, en el que paso las horas más preciadas de mi vida): 1 semana. Una semana, señores. Las cosas de palacio van a su ritmo, pero podríamos aligerar un poquito la cosa si, en lugar de beber cervezas como vikingos durante 10 horas desde las 3 de la tarde nos dedicáramos a lo que nos tenemos que dedicar… Pero esto es otro tema.

Una vez reuní todos los papeles, y cuando ya acabó el plazo de tiempo dentro del cual yo estaba aquí (en Austria) dada de alta (véase, el 30 de octubre) recibí una sorpresa: el 31 podía empezar a trabajar 2 horas más tarde para poder ir a primerísima hora de la mañana a la Bezirkshauptmannschaft. La funcionaria que me atendió en este caso me dijo que no necesitaba tantos papeles, lo único que hace falta en estos casos es:

  1. Rellenar el formulario de la Anmeldebescheinigung. En mi caso (ciudadana de la Unión Europea) sólo la primera página y la hoja final, donde se indica la fecha, el lugar y se firma.
  2. Fotocopia del DNI o pasaporte.
  3. Bestätigung (= confirmación, certificado) que acredite que se está trabajando de forma activa.

Y 15 euros en concepto de registro, o impresión del certificado, o qué sé yo qué.

Así de sencillo. Sin papeles, sin colas, sin esperar semanas… Allí mismo, tras pagar los 15 euros de rigor, recibí con toda la ilusión del mundo mi Anmeldebescheinigung, impresa en un folio de color amarillo muy claro, con marcas de agua que imitan la forma del escudo de armas de Austria, y cuya parte superior se ve así de bonita:

Cabecera de mi Anmeldebescheinigung.

Cabecera de mi Anmeldebescheinigung.

Es tan elegante que si tuviera una consulta médica, la enmarcaría para que todos mis clientes la vieran. De hecho, pensé durante 3 segundos que podría enmarcarla, pero no creo que sea para tanto. Y tampoco tengo herramientas para agujerear la pared y ponerme a colgar cuadros.

La conclusión de todo este (innecesariamente) largo proceso es que ya tengo permiso oficial de las autoridades para residir y trabajar legalmente en Austria, en este caso sin fecha de límite. Tan sólo hay una limitación: si abandono Austria durante un periodo superior a 6 meses, la Anmeldebescheinigung pierde su validez y hay que tramitarla de nuevo.

Como me dijo el Cocinero alemán (sin tener ninguna razón, todo sea dicho): Enhorabuena. Ya eres austriaca.

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2 comentarios en “Un pequeño paso para el hombre

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