En la salud y en la enfermedad

La primera vez que entré en una iglesia en Alemania coincidió con la primera vez en mi vida que fui a un funeral.

“¡Qué trágica eres María! ¡Cuéntanos sólo las historias divertidas!”

Pues hoy os aguantáis, porque creo que, al igual que las madres dicen que hay que comer de todo, también hay que hablar de todo un poco.

Hace dos semanas falleció un familiar del Cocinero alemán; una pequeña gran mujer a la que él estaba muy ligado (no es su madre, tranquilos) y fuimos a la misa y al posterior entierro. Puesto que era la primera vez que acudía a un evento de estas características, espero que entendáis que no me va a resultar fácil describirlo y que no puedo compararlo con nada que haya visto previamente, así que me limitaré a relatar algunos hechos.

Para aquel que no lo sepa (porque ya me lo han preguntado) en Bayern la población es de mayoría católica, tal como nosotros. Hecha esta aclaración, prosigo.

A la iglesia en cuestión ya le había echado yo un ojo, de lejos, casi cada vez que íbamos a casa de Mis suegros de visita, porque me llama mucho la atención la forma que tiene:

Iglesia de un pueblo cualquiera de Bayern.

Iglesia de un pueblo cualquiera de Bayern.

Así que allí que fuimos. Me dije: “allá donde fueres, haz lo que vieres”. Y fue como recordar los años anteriores a mi comunión, cuando iba a misa y sabía qué había que decir y qué había que hacer en cada momento. Solo que esta vez no lo sabía.

Antes de entrar en la iglesia cada uno se mojó los dedos con el agua bendita y se persignó, y una vez dentro se arrodilló ante el altar, se volvió a persignar, y se sentó.

Por lo que respecta a la misa, he de decir que no entendí absolutamente todo, pero sí pude darme cuenta de que las frases habituales que se repiten después de que el cura las diga son exactamente iguales que en castellano. Sin embargo, dado que las pronunciaban en alemán, preferí permanecer callada. El momento más complicado para mí fue cuando el cura dijo que había que rezar el padre nuestro y miró fijamente a nuestro banco, allá en la tercera fila. Madre mía. ¡Si ya no me acuerdo de cómo es en español! ¿Cómo me voy a poner a traducir palabra por palabra mientras voy recitando? Así que me volví a quedar callada, claro, qué remedio. Pero por lo que escuché, se dice lo mismo que en español, evidentemente.

La misa fue una de las cosas más tristes que había visto en mi vida. No sé por qué, pero durante la media hora que duró no pude evitar tener un nudo en la garganta y unas ganas horrorosas de llorar, a pesar de haber visto a la pequeña gran mujer una única vez. ¡Qué lástima!

Tras la misa, sacaron el cuerpo al cementerio de la parte de atrás, el cura volvió a decir unas palabras, y todos los presentes se acercaron de uno en uno para echar agua bendita y un ramito de flores o una rosa en el hueco de tierra.

A continuación, desfile de coches hasta un Gasthaus (= mesón) cercano para tomar un café y un pastelito mientras toda la parte de la familia del Cocinero alemán allí presente se preguntaba (o me preguntaba) quién era yo. Y allí, en medio de un montón de gente de quien apenas conozco los lazos parentales (a mí me ayuda saber quién es tío, primo o agregado de alguien, sinceramente) constaté que en todas las familias del mundo existen los mismos problemas cuando la hermana de la difunta quiere hacer no sé qué, el otro no se habla con el de más allá y casi ni le saluda al llegar, y las del banco del fondo no han visitado a la pobre mujer en años y ahora se presentan llorando a lágrima viva fingiendo echarla de menos y llorando la pérdida de la mejor de la familia. Cosas que pasan.

Misión: presentarse oficialmente a media familia. Objetivo: cumplido. Creo. Al menos con la parte amable, porque las del banco del fondo tampoco saludaron.

Y con esto y un bizcocho, hasta mañana a las ocho.

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5 comentarios en “En la salud y en la enfermedad

  1. Mamen dijo:

    Espero que la siguiente vez que te reúnas con toda la familia sea en un bautizo o una comunión, pero es verdad que ha de haber días de todos. Mi pésame al cocinero alemán. Un beso

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  2. Solamente a tí te puede llegar a pasar eso… ¿Un funeral? ¿Presentarte así?
    Bueno, no eres la única, que Gus tambien se presentó a la familia política así jajajaja
    Eso es buena señal, aunque no lo creas.
    Siento mucho la perdida pero como habras comprobado, en todos lados, el acto es similar.
    Un saludete!

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    • ¡Muchas gracias! Efectivamente, no hay nada distinto en este tipo de ceremonias… Jajaja me alegra saber que no soy la única, si a Gus le pasó lo mismo y sigue ahí, al pie del cañón, es que voy bien 🙂

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