Rocky, segunda parte

El karma ataca de nuevo. Y esta vez se me presenta en forma de pedorra, a la que llamaré la Artista, ya que su comportamiento honra la letra de una canción que canta Concha Velasco, que dice algo así como “mamá, quiero ser artista / oh mamá, ser protagonista”. Pues eso.

Nuestra bonita historia se remonta a bastantes días atrás, ya que desde el primer momento no nos hemos gustado mutuamente. Ella trabaja como responsable de limpieza, aunque también fríe huevos, hace de camarera y pone los manteles de la terraza. Lo que se llama polivalente de toda la vida, vamos. Pero no me gusta. ¡Qué se le va a hacer! Yo he intentado por activa y por pasiva ser amable con ella, a pesar de que no me cae bien, pero ella no ha querido corresponderme. Y ayer me lo dejó bien claro.

Era un día lluvioso y frío de finales de verano. Puesto que me habían dejado sola por la mañana montando el buffet para el desayuno, pensé: voy a ir al trabajo antes de la hora a la que se supone que empiezo, y así tengo más tiempo. Así pues, valiente de mí, me aventuré contra la brisa casi otoñal y las lluvias gélidas y salí de casa a las 6:43, llegando al trabajo a las 6:45. Hasta entonces, solía encontrarme la puerta abierta y todas las luces encendidas, pero esta vez descubrí algo bien distinto. No había nadie allí. El mundo se había parado. Intenté entrar por la puerta de atrás, que da a la cocina, pero no hubo mejor suerte: me habían dejado abandonada a mi suerte, luchando contra los elementos naturales y unas condiciones climatológicas más que adversas. Y esperé. Esperé. Esperé más de lo que me hubiera gustado.

A las 6:55 hora local apareció por la recepción la Artista, sin prisa ninguna. Ella es la que normalmente tenía siempre encendidas las luces y abiertas las puertas 10 minutos antes de las 7:00, como mínimo, pero en esta ocasión paseaba. Sí, ese es el verbo, paseaba. Pasó por la recepción. Giró a la derecha hacia la entrada. Pasó por delante de la cristalera en cuya parte exterior me encontraba yo. Me vio. Siguió andando hacia la derecha. Se fue. Se marchó. Golpeé la cristalera como si no hubiera un mañana. Nada. Me respondió el más absoluto vacío y el eco del cristal de la puerta.

Así que volví a la puerta de atrás. Ya estaba abierta. Pude entrar y dedicarme a mis labores, aunque a oscuras, ya que no se le ocurrió la brillante idea de encender las luces del restaurante, cosa que hace todos los días y que sabe que yo aún no sé hacer. Hasta hoy (mañana la sorprenderé gratamente). A las 7:05 volvió a la recepción y abrió la puerta tras la que había pretendido dejarme congelada.

Minutos más tarde, tras considerar que ella también necesitaba luz en el restaurante para barrer y fregar el suelo, pensó que, por una vez, podía ampliar ligeramente sus tareas habituales. De esta manera, ante mi asombro y a pesar de estar parada y mirándola fijamente, limpió repetidamente una zona de suelo en la que, en realidad, no había suelo, sino mis zapatos. Me quedé inmóvil de pura incredulidad pero, aun así, no me dirigió ni una triste palabra. Me sentí como un muro. O peor, como un suelo. Sí, literalmente, como un suelo. Pero como un suelo limpio, todo sea dicho.

Horas más tarde le trasladé el relato de los hechos a mi Oberkellner, quien no fue capaz de decidir si la Artista había tenido un mal día o simplemente estaba un poco tonta.

Hoy, ante la previsión de volver a quedar abandonada a mi suerte a la intemperie, he llegado a la puerta de cristal a las 7:00. Estaba abierta. Pero la puerta (también de cristal) que da al restaurante estaba cerrada con llave. Y allí estaba ella, de pie, mirando fijamente a la zona en la que me encontraba yo. He intentado abrir la puerta y ¡oh, sorpresa! Estaba cerrada. Me ha mirado. Se ha marchado. He dado un rodeo para entrar por otra parte del restaurante y allí estaba ella, dirigiéndose a otra zona del hotel en dirección contraria a la que yo iba. ¡Al menos hoy me ha dado los buenos días, y las gracias por dejar que pasara por una zona estrecha antes que yo!

Desgraciadamente, una hora después hemos terminado discutiendo. Ella pretende que yo sepa todo, incluso aquellas cosas que no incumben a mi trabajo. “Du musst wissen!” (= ¡tienes que saberlo!) es su frase favorita. Tengo que saber dónde están las luces, tengo que saber cómo regularlas, tengo que saber qué velas se encienden por la mañana y cuáles no, tengo que saber a qué hora entran y salen de trabajar todos mis compañeros (incluidos los cocineros) y qué días tienen libres, tengo que saber en qué habitación duerme cada uno de ellos para poder despertarles en caso de que lleguen tarde por la mañana (cosa que ella hace muy gustosamente y de la que, también muy gustosamente, habla a los jefes, para que se sepa quien hace qué y cuándo)… Y hoy tenía que saber si era necesario poner los manteles de las mesas de la terraza. Sinceramente, a 7ºC como estábamos a las 8 de la mañana, no veo yo la necesidad de montar una terraza en la que, probablemente, nadie querrá congelarse. Pero aún así, amablemente, le he dicho que no lo sabía, que esperase a que llegara el Oberkellner, que tiene más experiencia que yo en terrazas. Pero no le ha gustado mi contestación. “Du musst wissen!” ha dicho. Y su frase ya me ha cansado. Le he contestado de una forma bastante desagradable (cosa de la que no me siento orgullosa) y, sonriendo de oreja a oreja, me ha preguntado por qué blasfemo. No recuerdo haber dicho ni una sola palabrota, simplemente no he sido todo lo amable que a ella le gustaría.

No sé cuál será el siguiente ataque de mi archienemiga o, mejor dicho, y tal y como la llama el Oberkellner cada vez que nos referimos a ella, de “mi amiga” pero tengo claro que el karma tendrá que acabar con una de nosotras dos antes de que nos encarguemos de resolverlo nosotras mismas.

Continuará…

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9 comentarios en “Rocky, segunda parte

  1. Como me gustan tus historias 😉 Vaya archienemiga te has echado 😛 jejejeje espero que el próximo encuentro sea más amable con vos, quizás sólo necesitaba que le pusieras límites!!

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    • ¡Mil gracias guapa! 😀 Pues fíjate cómo son las cosas, que a partir de ese día es hasta AMABLE conmigo… Yo creo que trama algo, pero una parte de mi cerebro me dice: relájate María, no quieres volver a discutir con ella así que déjala hacer… Y desde entonces enciende todas las luces, deja todas las puertas abiertas, me saluda por las mañanas y me explica cosas con amabilidad y con razonamientos, que es lo que más me gusta… Habrá que ver…

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  2. Como bien recuerdo de un documental, hay ciertos personajes por esos lares, a los cuales, no les gustamos.
    Nos tratan y nos trataron como a perros. Y hete aquí el mas claro ejemplo.
    A esa hay que pararla los pies. No tiene educació ni mucho menos empatía.
    El karma tiene efecto boomerang…. Tiempo al tiempo.
    Esa tía es gilipollas. Y punto.

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    • Ja ja ja ja ¡Me parto contigo! Mi Oberkellner dice que probablemente tuvo un mal día, porque al parecer la mujer no libra ni cuando le toca, cree que si no está ella, sus compañeras no van a ser capaces de sacar todo el trabajo adelante. Como puedes ver, es una persona que confía mucho en los demás, lo cual dice mucho de ella 🙂

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  3. Rosa dijo:

    Va usted a hacer puñetas!!!!eso en aleman no se lleva,no??? Haberla mandado a la playa….sera imbecil….Regalale dos medallas….una por gilipollas y otra por si la pierde….Besos y animo guapa

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    • Ja ja. Ya he dejado caer que tengo más años de los que ella creía que tengo y parece que se comporta con algo más de normalidad. A lo mejor cree que la edad te da derecho a tratar a los demás como si fueran imbéciles… ¡¡¡Pero la tengo controlada!!!

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  4. Sonia dijo:

    Esta visto que gilipollas hay en todas partes…… un codazo a tiempo bien dado… y le faltaron 3 guantazos de sus padres…. triste educación. En fin, que cuando vea, ya sabes que la hundo! jajajajajajajaja besitos!

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    • Jajajaja educación es lo que falta por aquí, y bastante más de lo que yo creía (ya hablaré de ello otro día). Qué gente. En realidad, ahora que la conozco un poco mejor, me da un poco de pena ver cómo ha empleado su vida… Tal vez por eso esté amargada, ¡vete tú a saber!

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