Made in Spain

Aquí, en medio de los Alpes, también preparan platos típicos españoles. O eso creen ellos.

Caso 1. El Cocinero alemán me dice un día, hace ya algunas semanas (cuando aún trabajábamos juntos): “tengo que hacer gazpacho para hoy al mediodía. ¿Me ayudas? Recuérdame la receta de tu madre, yo lo preparo y tú lo pruebas, a ver si sabe bien”. Por algún motivo oculto que no acierto a comprender, sustituyó la mezcla de tomates frescos y pan duro por tomates de bote, de esos que ya vienen pelados y con caldito, aunque no triturados. El resultado fue un caldo de color rojo muy oscuro y con sabor relativamente raro.

Caso 2. Dos semanas después de aquéllo, fue el Cocinero gordito quien tuvo que preparar el gazpacho. En este caso me dijo: “María, he hecho gazpacho siguiendo una receta andaluza. ¿Quieres probarlo?” Y me supo a gloria. Sabía a España. Así que me tomé un par de cucharadas soperas, le di la enhorabuena y le pedí al Cocinero alemán que tomara nota para la próxima vez.

Caso 3. El Cocinero alemán volvió a hacer gazpacho, dos semanas más tarde. En esta ocasión sí utilizó tomates reales y logró un sabor más auténtico. No tan perfecto (para mi gusto) como el del Cocinero gordito, pero mejor que la primera vez.

Caso 4. Mi primer día de trabajo en el Hotel nuevo de enfrente descubro que para esa misma noche, a modo de entrante, han preparado melón con jamón. O más bien un plato con melón Y jamón. Nada de mezclas, aunque mucha floritura y decoración variada. No tenía mala pinta, pero no me recordó visualmente a nada conocido.

Caso 4. Esa misma noche, una de las opciones de plato principal era tortilla española. ¡Qué alegría! pensé. Probablemente no llegue a probarla, pero ver una tortilla después de tantos meses me animará seguro. El Hausmeister, que, como de costumbre, tiene que estar en medio de todo y enterarse de todo, me dijo: “Tú tienes que saber qué ingredientes tiene este plato”. Y cuando empecé a explicárselo, otro compañero me cortó, diciendo: “Sí, bueno, en realidad ella no sabe cómo preparamos este plato en Austria”. ¿Cómo qué “cómo preparamos este plato en Austria”? Si es una tortilla española, es una tortilla de patatas de toda la vida, digo. Y si la preparáis de otra forma, ya no es una tortilla española normal, os estáis inventando un plato y no sabéis qué nombre ponerle para dar un toque exótico a la carta. Mi gozo en un pozo: su “tortilla española” resultó ser una especie de tortilla francesa (de esas muy finitas) con mucha verdura dentro. ¿Esto es típico de alguna zona de España? Porque yo a eso no lo llamo “tortilla española”, la verdad.

Qué bien me parecía al principio que vendan nuestra gastronomía como algo exótico y qué mal sienta ver cómo cambian las recetas tan gratuitamente. Al menos en esta calle. ¡Qué lástima!

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4 comentarios en “Made in Spain

  1. Eso es una ofensa para la vista y el paladar!
    Si ese cocinata del tres al cuarto me presenta esa birria de tortilla a la que llama “española” se la pego en los azulejos de la cocina.
    No me extraña que cuando vengan por aquí, se pongan hasta las botas en los buffetes jajajaja
    María, resiste!!!!!
    Si quieres te hago una tortilla cuando vuelvas!!!

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