El misterio de la casa encantada

Me encanta esta canción. Siempre me la cantaba en septiembre, antes de volver al cole. Incluso cuando ya no emitían este anuncio por televisión.

Esta vez me la canto por motivos distintos: ya he empezado a trabajar en el Hotel nuevo de enfrente. Ayer, de hecho, fue mi primer día. Por ahora, sin embargo, no puedo contar mucho. Por alguna razón que aún no comprendo, la mayoría de mis compañeros cree que tengo entre 16 y 19 años, me tratan como tal y dan por hecho que no me pueden explicar más que una cosa nueva cada día… Me siento algo estúpida, la verdad… Podría intentar aprovechar la situación para aprender con más calma, pero mis nervios no están programados para situaciones como ésta…

Por lo demás, ¿qué decir? Pues que no es lo mismo trabajar en un hotel de 3 estrellas, que en la cocina de uno de 4 estrellas, que en el restaurante de uno de 4 estrellas superior. El tamaño y contenido de los platos y demás cacharritos y vajilla es inversamente proporcional según se aumenta de categoría, eso lo tengo claro… En invierno no me resultaba excesivamente complicado recoger las mesas después del desayuno; ahora me haría falta un carro de la compra solamente para poder llevar hasta la cocina las ingentes cantidades de cubiertos y tarritos pequeños que llenan de… a veces de nada. A veces simplemente cogen platos y vasos para nada, porque quedan intactos. Y no me explico para qué necesitan tantos cubiertos tan temprano por la mañana… En serio… Yo no podría pararme a pensar para qué quiero dos cuchillos para desayunar habiéndome levantado media hora antes… ¡Pero en fin! Así son los ricos del lugar. No escatiman en gastos. Ni en protestas. Si algo me ha quedado claro estos dos últimos días es que también hay mucho niño malcriado por la zona. Mejor no entro en detalles hasta que no haya analizado un poco más las costumbres locales…

Pero por ahora tengo otra misión mucho más importante. Ya desde invierno vengo notando que este hotel en el que ahora trabajo necesita personal nuevo con demasiada frecuencia. Lo normal es que los trabajadores cambien cada temporada (no todos, pero sí una gran parte) o a mediados de la misma; es algo habitual en el sector en este país. Sin embargo, ese hotel en concreto publica anuncios de búsqueda de trabajadores prácticamente cada mes. A mí me suena muy raro, la verdad. Puede que sea “normal”, pero no tiene nada que ver con las tendencias de moda del sector. Así que mi misión es averiguar qué misterio se esconde detrás de esa necesidad acuciante de encontrar nuevos trabajadores tan a menudo. A lo mejor me precipito, pero creo que tras un día empiezo a tener una ligera idea de por dónde van los tiros. Sólo espero que no me alcance ninguno a mí mientras investigo. Ya os pasaré el informe del caso cuando lo redacte.

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3 comentarios en “El misterio de la casa encantada

  1. Laura dijo:

    jajajajaja anuncio made in el corte ingles totalisimo!!!! Yo la cantaba y todo cuando lo veía.
    Yo creo que allí se lleva mucho la típica frase de las madres….llévate o coge esto por si acaso…. yo que por las mañanas no se casi ni donde están los vasos….

    Me gusta

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