Ciudadanos de un lugar llamado Europa

La pregunta (real) que enmarca esta nueva historia es la siguiente: “Cómo no te has dado cuenta??? Tú???”.

Pues no, no me dí cuenta. Bueno, sí, pero los acontecimientos no se desarrollaron en el orden y momento en que yo deseaba y por eso me han regañado… Regañar es la palabra…

¿Recuerda alguien cuando allá por el mes de diciembre redacté algo sobre la inscripción de extranjeros en determinados registros en Austria? ¿No? Aquí está el enlace si a alguien le interesa. ¿Lo recordáis ya? ¿O lo resumo por si acaso?

Era diciembre. Aún no se podía sentir el frío propio del invierno, pero se avecinaba. Las gentes empezaban a hacer sus compras de navidad, mientras en mi casa estábamos ya de celebración ante la perspectiva de mi pronta marcha hacia lo desconocido, hacia la aventura en solitario, hacia un futuro prometedor…

¡Está bien! ¡Avanzaré más deprisa! ¡Qué impacientes sois!

Antes de viajar a Austria me informé sobre los registros de ciudadanos españoles en otros países de la Unión Europea y de ciudadanos extranjeros en Austria. El 27 de diciembre, bastantes días más tarde de lo debido, conseguí tener el día libre y reunir las fuerzas suficientes como para, en medio de la nieve y sin conocer aún las rutas y horarios de los autobuses, bajar hasta el pueblo a patita para entregar mi Meldezettel en el ayuntamiento. Hoy procedo a explicarlo con detalle.

El Meldezettel es un formulario que todo extranjero que tenga previsto permanecer en Austria durante un periodo superior a 3 días debe entregar en el Ayuntamiento del lugar donde se encuentra para hacer constar, valga la redundancia, que se encuentra allí. 3 días. Yo lo entregué 14 días después de haber llegado aquí. Dice el refrán que las cosas de palacio van despacio, pero el que inventó ese dicho no conocía este maravilloso (modo irónico) hotel; aquí la percepción del tiempo tiene su propio ritmo, y el Austriaco, en aquel momento, decidió no ponerme el sello en el papelito el primer día, sino tardar los que le dio la gana, a los que se sumaron los días seguidos que tuve que trabajar, etc.

En el Meldezettel se deben reflejar el nombre y apellido/s de la persona que se inscribe, la fecha de nacimiento, nacionalidad, número de carnet de identidad o pasaporte, etc. También hay que incluir la dirección de la residencia que se tiene en Austria, al tiempo que se debe marcar la casilla correspondiente a si se va a tratar éste del nuevo domicilio permanente del interesado o no, en cuyo caso se debe escribir también el domicilio que esta persona tiene en el país desde el que emigra. Hace falta una firma de la persona que presenta este documento y un sello y/o firma de la persona que proporciona ese alojamiento; en mi caso, el hotel para el que trabajo.

Por otra parte tenemos la Anmeldebescheinigung, otro formulario que se debe entregar si se tiene previsto permanecer en Austria más de tres meses. Con él, se confirma la residencia legal en Austria de la persona que se inscribe. Para más detalles, aquí dejo la página (en alemán) donde se aclara toda esta información. Para llevar a cabo este trámite, hay que presentar el formulario en cuestión en la Bezirkshauptmannschaft (= jefatura de distrito).

Ahí es precisamente donde se produjo mi error, del que deriva la pregunta con la que he empezado este relato. ¿Cómo no me di cuenta? Pues no, no me di cuenta…

Llegó el mes de abril y se me acabó el contrato. Llevaba aquí poco más de tres meses. Y pensé: para los pocos días que me quedan, ya no me va a hacer falta presentarme en la Bezirkshauptmannschaft. Ya lo hago cuando vuelva. El Austriaco me dijo: a mediados de mayo vuelves a trabajar. Está bien, no es tanto tiempo. Y al final, esas 4 semanas iniciales se convirtieron en tres meses…

Volví aquí. Volví al ayuntamiento a presentar de nuevo mi Meldezettel (de nuevo, tardé alrededor de una semana en conseguir el dichoso sello del hotel). El hombre que consultó mis datos me dijo: no hace falta que vuelvas a registrarte, ya estás registrada… Ehhh… cierto, no me di de baja. Le expliqué lo ocurrido: me dijeron que iba a tener 4 semanas de vacaciones y resultaron ser tres meses. Me dijo que comprendía lo sucedido, pero que la próxima vez era necesario que me diera de baja al irme, ante la posibilidad de que se prolongue mi tiempo de permanencia en España. Y fue este hombre precisamente quien me hizo darme cuenta de que no había ido a la Bezirkshauptmannschaft…

Tras hablar con él y que me explicara los pormenores de la importancia de pasar por esa otra oficina, me dirigí hacia allí. Más concretamente al departamento conocido como “Fremdenpolizei” (= policía de extranjería). De nuevo le expliqué lo sucedido a este otro funcionario, quien redactó un informe que tuve que firmar. En él reconozco que entre tal y tal fecha estuve trabajando aquí, que entre tal y tal estuve en España y que ahora he vuelto de nuevo, y que soy consciente de que cometí un error al no darme de baja en el ayuntamiento y al no haber acudido previamente a registrarme en esta oficina (Fremdenpolizei). También aseguro que, si preveo permanecer en Austria más allá de octubre, tramitaré la Anmeldebescheinigung, etc. etc.

El funcionario dijo: puede ser que a pesar de estar firmando este informe, te llegue una carta con una multa que puede oscilar entre los 50 y los 100 euros. Bueno, no es que me haga ilusión pagar multas, pero 100 euros no se parecen en nada a los muchísimos más que pensé que podría costarme este disgusto.

Cuatro o cinco días después me llegó una carta certificada (de esas que tienes que firmar para dejar constancia de que la has recibido en mano). El remitente era, precisamente, la Bezirkshauptmannschaft. ¡Uf! No contenía ninguna multa, pero sí una “advertencia”. Realmente no entendí bien la palabra clave hasta que el Cocinero alemán me lo explicó así: “eso es como cuando alguien hace algo mal y le dicen: ¡no vuelvas a hacer eso!” Así que, en definitiva, me han regañado pero no tengo que pagar ninguna multa. Por suerte.

Así que mi advertencia de hoy es: no dejéis para  después de las vacaciones los trámites importantes; si al final se alarga mucho más de lo debido el tiempo que se está sin trabajar, puede salir caro. Y es mejor dejar todo hecho antes de irse a ninguna parte.

Próximamente: mi aventura en el consulado.

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2 comentarios en “Ciudadanos de un lugar llamado Europa

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