Furia de Titanes

A un lado, de blanco y verde, el Cocinero Vecino. Enfrente, de blanco y negro, el Cocinero Turco. Empieza el combate.

Uno organiza al personal que trabaja en la cocina y realiza los encargos a los proveedores. El otro se tiene que acostumbrar con lo que le imponen. Uno tiene un sistema de trabajo en el que prima la independencia de cada trabajador. El otro procura que cada tarea gire en torno a él para poder controlar todo lo que sucede a su alrededor. Uno es jefe de cocina. El otro no, pero quiere serlo.

Diferencias entre los contrincantes

  1. Sistema de trabajo del Cocinero Vecino: cada uno sabe lo que tiene que hacer y la gente no se molesta entre sí. Si hace falta, se ayuda, pero él no quiere estar pendiente de si los demás cumplen con las tareas que debe hacer. Le interesa el resultado.
  2. Sistema de trabajo del Cocinero Turco: lo importante es que los detalles sean llamativos. Hay que trabajar deprisa, pero con la suficiente calma como para que todo quede bonito y limpio desde el principio hasta el final.

Aunque parezcan dos filosofías compatibles, no lo son. O, mejor dicho, no quieren serlo. Uno procura que los ratos en que no hay trabajo se ocupen con otras tareas. El otro prefiere esperar hasta que tiene terminadas ciertas actividades, para después comenzar con las siguientes. Uno dice cuáles son los ingredientes que se necesitan para hacer cuatro ensaladas al mismo tiempo, aunque no detalla las cantidades. El otro directamente no dice cómo se hace, prefiere encargarse él sólo antes que delegar y que el resultado no sea el que él quiere. Uno corrige los errores cuando ve que están ocurriendo. El otro no deja que haya errores, prefiere hacer todo él solo. Uno coloca la leche en la nevera dentro de los cartones para no mezclar las botellas recién llegadas con las que ya había dentro, y así controlar las fechas de caducidad. El otro saca todos los cartones de leche y los coloca por fecha de caducidad, pero sin caja, para que haya menos cartones por medio. Uno prefiere llenar dos platos de rodajas de fruta para evitar estar toda la mañana repitiendo esa operación. El otro dice que la fruta se pudre muy deprisa y que es mejor cortar menos cantidades en cuatro platos y dedicar la mañana entera a esa actividad.

Y éste es, queridos lectores, uno de los principales motivos por los que este nuevo trabajo no me gusta. El que cada Titán trabaje de una manera es completamente lógico y normal. El problema es que no se ponen de acuerdo ni en los más pequeños detalles. Al principio predominaba la palabra del Cocinero Vecino, que para eso es quien manda. Pero la frase que me dijo ayer el Turco fue: “Cuando estés con él harás las cosas como él quiera, pero cuando estés conmigo se hacen así, porque yo siempre las he hecho así y ha funcionado”. Olé.

A esta gente le falta comunicación y un mínimo de cohesión interna; jamás avanzaré, aprenderé o tendré tiempo suficiente para todo si no son capaces de sentarse a hablar no sólo de qué parte del menú de cada día va a encargarse cada uno, sino de en qué balda de la nevera quieren colocar los platos de queso.

Tal vez entonces, cuando deje de dedicar una gran parte de mi tiempo a cambiar cosas de sitio según con quién trabaje, aprenderé algo.

La lucha continúa…

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4 comentarios en “Furia de Titanes

    • ¡Uy que si les hace falta! ¡Madre mía! Y uno de ellos es guarro como él sólo, si no le limpiamos el puesto de trabajo los demás ahí se quedaba… mmm… qué asco me da pensarlo ja ja ja

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