Traducciones juradas

Tal como mencioné en mi anterior post, ahora toca hablar de traducciones juradas.

Cuando aún me encontraba en España (en noviembre) ya había estado leyendo sobre la importancia que tiene este tipo de documentos a la hora de realizar determinados trámites, aunque no fui realmente consciente de ello hasta que me vi en la necesidad. Pero, antes de avanzar con esta historia, trataré de diferenciar dos conceptos; que me corrija alguien más entendido que yo si es preciso:

  • Una traducción jurídica es “aquella que trasvasa de una lengua a otra los contenidos de textos que establecen relaciones entre el poder público y el ciudadano, y aquellos que regulan las relaciones entre particulares con trascendencia jurídica”. (Fuente: www.tradublog.com).
  • Por su parte, una traducción jurada es “la que se utiliza en aquellas ocasiones en las que no basta solamente con una traducción de calidad, sino que es necesario también un proceso de validación legal del documento traducido, y es debido a esta característica especial por la que surgen las dos principales diferencias con respecto a la traducción normal: está firmada y sellada por un traductor autorizado para ello, y tiene carácter oficial”. (La fuente es la misma que en el punto anterior).

Es decir, y le aclaro esto en especial a quienes me han preguntado el por qué de tener que recurrir a un traductor jurado: hay ocasiones en que, para certificar la validez de un documento oficial, no sirve con contar con una traducción que pueda haber hecho yo misma en mi casa con un diccionario o un conocido mío que está estudiando traducción e interpretación, sino que se necesita que un traductor jurado (es decir, aquél que está habilitado como tal por el Ministerio de Asuntos Exteriores) traduzca (valga la redundancia) el documento en cuestión y acredite con su firma y sello que ese papel tiene la misma validez que el original que nosotros tenemos.

Por ejemplo: cuando a mí se me acabó el contrato en Austria, tenía ya en mi poder las nóminas correspondientes a cada mes de trabajo, una Arbeitsbescheinigung (= certificado de trabajo, donde se recoge el tiempo total que he estado trabajando para dicha empresa) y una carta en la que se aclaraba que a partir de tal fecha volvería a trabajar para la misma empresa, en caso de que esa carta fuera necesaria a efectos de cobrar un subsidio (no me sirvió para nada, pero ahí está). Posteriormente, como sabéis, recibí en casa el Formulario E-301.

Me encontraba, por lo tanto, con una serie de papeles que necesitaba presentar en las oficinas del INEM con el objetivo de acreditar la cantidad de tiempo que había estado trabajando fuera para que aquí se me pudiera contabilizar. Lo primero que se me pasó por la cabeza fue: España no es que sea un país bilingüe precisamente, luego no puedo confiar en que el funcionario que me toque vaya a entender lo que pone. Segundo pensamiento: si estos papeles estuvieran escritos en inglés, tal vez podría tener suerte (o tal vez no) pero en alemán… Pues va a ser difícil… Tercer pensamiento: es evidente que necesito una traducción oficial (jurada) de todo ello, para así ahorrarme posibles pegas de los funcionarios que, seguro, me van a decir que no admiten papeles que no entienden.

Me hallaba yo por aquél entonces aún en territorio extranjero. Tenía alrededor de 10 días para conseguir una traducción jurada de unos documentos que ni siquiera tenía escaneados. Y contaba con otra dificultad más: no me daba tiempo a llegar a España y tener que ir en persona a entregarle o enviarle todos esos papeles a un traductor.

Trasteando en ese buscador que cambia su logotipo siempre que la fecha coincide con algún aniversario, encontré varias empresas dedicadas a la traducción jurada de documentos. Prácticamente todas ellas me ofrecían dos importantes inconvenientes:

  1. Había que llevar los documentos de forma presencial, para calcular el presupuesto y después confirmar la traducción.
  2. La mayoría de esas empresas tardaban relativamente poco tiempo si los papeles estaban escritos en inglés o francés; si la traducción era del alemán, tardaba más y era más cara.

Estaba casi a punto de desesperarme pensando que no encontraría solución posible cuando me topé con una página web que, a primera vista, resultaba tal vez menos llamativa que las demás: Traductores Jurados Madrid. Tal vez fuera porque no cuenta con tantos colorines o fotos como el resto de webs que ya había visto, pero el caso es que me pareció más formal y me dio una muy buena impresión ya que, en primer lugar, aclaran las cuestiones que he explicado más arriba de forma muy precisa y, en segundo lugar, resolvían los dos problemas que yo tenía. Me puse en contacto con ellos por correo electrónico aclarándoles que me encontraba fuera de España y tenía una cierta urgencia por conseguir esas traducciones, y les pedí que me orientaran respecto al precio. Su respuesta llegó enseguida y fue muy aclaratoria: no podían valorar el presupuesto hasta no haber visto los papeles, ya que éste podía variar según la cantidad de palabras, etc.

Llegué a casa. Escaneé los papeles. Los envié por e-mail un jueves alrededor de las 9 de la mañana y 2 horas exactas de reloj después me respondieron confirmándome que los habían recibido, los habían valorado, el precio de esa traducción (bastante más barato que en otros sitios que he encontrado después, por cierto) e, incluso, explicaban el por qué de la cifra, algo en lo que yo hasta entonces no había pensado: para traducir ciertas expresiones del alemán se requieren varias palabras en español, luego el importe era algo más elevado. Sinceramente, y no digo esto por vender sus servicios de forma gratuita, me parece de gran ayuda el que, incluso sin haber preguntado el por qué de esas cuestiones, me dejaran todo tan claro ya desde el principio. En mi opinión, dice mucho en favor de su seriedad y profesionalidad.

Sin embargo, este correo informativo lo vi, tal como me pasó muy frecuentemente aquella semana, al día siguiente. Realicé el pago a través de una cuenta bancaria que me habían proporcionado, les envié el comprobante de dicho pago y me confirmaron que se pondrían con mis traducciones, que habrían de llegarme a casa, a más tardar, 5 días después (he de aclarar que ya estábamos a viernes, y había un fin de semana por medio). Y, efectivamente, el día que ellos me habían indicado fue el día que recibí las traducciones. Y, además, a primera hora de la mañana.

Por cada uno de los papeles que yo les envié (que fueron, si no recuerdo mal, unos 5) recibí una copia impresa de cada uno, su correspondiente traducción, y 5 hojas más (una por cada uno de los folios que yo mandé) donde se certificaba la traducción jurada mediante el sello y la firma de la traductora.

Como comprenderéis, mis expectativas quedaron más que satisfechas. De hecho, a la hora de presentar aquella documentación en el INEM, resultó que no era necesario llevar tantas cosas, les servía simplemente con la Arbeitsbescheinigung, de la que ellos mismos hicieron otra fotocopia. Pero como dice el refrán: mejor que sobre, y no que falte.

Dicho todo esto, os dejo los datos de contacto de estos traductores que, evidentemente, no sólo traducen del alemán:

Teléfono: 610 27 64 46   –   Teléfono y Fax: 91 602 89 15

Email: info@traductoresjuradosmadrid.com

Si os fiáis de mí, os diré que os recomiendo encarecidamente que contactéis con ellos si os encontráis en un caso similar al mío.

Anuncios

¿Qué te ha parecido esta entrada? Deja aquí tu comentario (tu correo electrónico no será publicado):

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s