Se busca personal

Hoy iba a escribir cómo había ido mi primera entrevista de trabajo presencial en Austria. Pero no puedo hacerlo.

Esta anécdota se remonta a noviembre, cuando recibí un correo electrónico de un hotel que se encuentra a 38 km. del lugar en el que yo vivo actualmente. En dicho correo se me invitaba a visitar la página web del lugar y se me ofrecía un puesto de trabajo similar al que tengo actualmente. Por aquel entonces contesté a la señora que me escribió para agradecerle que hubieran leído mi curriculum y para comentarle que ya tenía un trabajo en el que permanecería, como mínimo, hasta abril, pero que estaría encantada de volver a contactar con ellos en abril si seguían teniendo algún puesto libre.

Hace un par de semanas leí en hogastjob (página de la que ya os he hablado) que en ese mismo hotel volvían a necesitar personal para la temporada de verano, así que me puse en contacto con ellos a través de esa página, y también por correo electrónico.

Y ayer por la mañana recibí una llamada telefónica de esa misma señora. Me comentó que me había enviado otro correo electrónico que probablemente yo no había leído, y me invitaba a ir hoy a una entrevista de trabajo a ese hotel. Muy amablemente, buscó en internet las conexiones de los trenes y me dijo a qué hora tenía que cogerlo y a qué hora llegaría a ese pueblo, y me indicó que a dicha hora estaría ella en la parada del tren esperando para recogerme y llevarme al hotel para enseñármelo, hablarme de las condiciones del puesto y conocerme en persona.

A la hora H del día D (véase: hoy a las 16:46) he llegado a dicha estación de  tren, pero allí sólo había taxis; ninguna señora con un cartel a mi nombre o que me haya reconocido por la foto del curriculum y que me haya dicho: “¿eres María, verdad? Yo soy (nombre de la señora)”. Como no tenía ningún problema en buscar la dirección del hotel y caminar hasta allí por mi propia cuenta y riesgo, he pensado: voy a llamar primero, no vaya a ser que se le haya olvidado… Y para mi sorpresa… ¡otra mujer me ha contestado el teléfono y me ha dicho que la susodicha estaba haciéndole una entrevista a alguien! ¿Pero cómo se puede tener la cara dura de decirme que cuando yo llegara me haría una entrevista y mientras tanto se dedica a hacer otra? En fin, eso es lo de menos, no soy la única persona que puede estar interesada en dicho puesto. Lo más “divertido” de la historia es que la chica que me ha contestado me ha dicho textualmente (traducido): “Fulanita está haciendo una entrevista de trabajo, vuelve a llamar en una hora”. ¿Una hora? ¿Una hora? No es que me importe esperar, o al menos no relativamente, teniendo en cuenta que en algún momento tenía que volver a casa, sin autobuses que suban hasta aquí (porque hoy es fiesta y no circulan tantos), etc., lo que realmente me parece poco serio es que me diga ayer mismo que hoy me hace una entrevista en cuanto llegue allí, y hoy está la señora dedicada a sus labores. No me considero una persona exigente, y mucho menos con ese tipo de cosas, pero si ayer me hubiera dicho la verdad (que me haría esperar) no me habría importado hacerlo. Pero no me gusta que me mientan, qué se le va a hacer.

Pero no pasa nada. Tengo buenas noticias para mí misma.

Hace tan sólo dos días, aprovechando la marcha de la Brujita a Hungría, el Austriaco me dio la llave de dicha habitación y ahora, por fin, tengo un cuarto mucho más grande, con dos camas y, lo que es más importante para mí: con ducha y retrete propios. Me ha costado 4 meses y 2 mudanzas, pero por fin duermo en una habitación normal y no tengo que compartir el baño con nadie. O al menos por ahora; cuando vuelva la Brujita (no sé si en verano o el invierno que viene) nos quedaremos aquí las dos.

La segunda buena noticia es que el Austriaco me ha dicho que puedo dejar en esta habitación todo lo que no quiera llevar a España. Es más, me pidió que por favor deje aquí cosas que vaya a usar en verano, porque así se queda más tranquilo sabiendo que voy a volver y que no voy a buscar otro trabajo.

Y la tercera buena noticia es precisamente que me quedo. Y me quedo en buenas condiciones. La jugada me ha salido demasiado bien… Me explico: desde hace unas tres semanas, todos los Kollegen que quieren permanecer aquí en verano están pidiendo determinadas cosas: librar un sábado o un domingo (cosa que aquí es bastante complicada), trabajar menos horas, etc. El Austriaco dijo hará cosa de dos semanas que a mí me quiere conservar aquí cueste lo que cueste, así que aproveché para decirle cuál es mi precio: una jornada de 5 días por semana cobrando no menos de 100 / 150 euros menos de los que cobro ahora. Y sí, lo conseguí: 5 días a la semana, 100 euros menos. Con la posibilidad, si yo quiero, de trabajar 6 días a la semana (cobrando más) los meses que yo quiera. ¿No está mal, eh?

La lástima es no haber podido hacer esa otra entrevista, simplemente para comparar las condiciones. Volveré a escribir a la mujer, no vaya a ser que haya habido algún tipo de confusión o que su intención fuera hacerme la entrevista más tarde sin avisarme (ejem ejem), pero veo complicado que vaya a poder volver a ir allí, porque ellos cierran este sábado y yo ya no vuelvo a librar. En fin. Otra vez será. Mi profe de húngaro, que me ha acompañado hasta ese pueblo para hacerme compañía, me ha dicho que tal vez yo no debía hablar con esa mujer, que tal vez el destino quiere que me quede aquí en verano… Destino o no, lo cierto es que la idea de poder dejar cosas aquí en lugar de tener que andar mudándome a otro hotel me atrae bastante…

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4 comentarios en “Se busca personal

  1. Marta dijo:

    Cuanto me alegro María! Tener una temporada más asegurada es lo mejor que te podía pasar y así no te mudas de hotel 🙂 Un besote muy fuerte

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  2. Me alegro muchísimo María, eso es que trabajas duro y tu recompensa es que ellos son conscientes de ello.
    Lo de la tipa esa que te ignoro en la estación es para clamar al cielo. Tranquila, el karma irá a por ella. Tiempo al tiempo.
    Saludines.

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    • ¡Gracias Jelens! Sí, creo que no he debido de trabajar tan mal cuando, tras 20 y tantos despidos y dimisiones, quieren que me quede también en verano… 🙂
      Lo de la mujer sigo sin entenderlo… Tal vez no entendí bien lo que me explicó, pero no ha vuelto a llamarme ni a escribirme… Tal vez debería hacerlo yo, pero no tengo muy claro qué debería decirle: “Hola, soy María, la que iba a hacer la entrevista el lunes. ¿Qué pasó? ¿Se me coló otra persona? ¿Me iba a hacer esperar sin avisarme? Gracias”. No sé… Ya te contaré.

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