Cumpleaños feliz

Desde que llegué aquí he sido ya testigo de varios cumpleaños. ¡Ah! Así es la vida… El tiempo pasa, la gente se hace mayor… O más sabia, como suelo decir siempre que felicito a alguien… ¿Qué estoy diciendo? Ni mayor ni más sabia, esta gente sigue teniendo los mismos pajaritos en la cabeza que el primer día. Aunque, para ser sincera, el mejor cumpleaños, o el que parece que va a serlo, está aún por venir. Y no, no es el mío.

El primero de todos ellos lo celebramos (si es que ése es el verbo adecuado para esta situación) el primer fin de semana que estuve aquí. La descripción de la fiesta la tenéis en el post “Rituales de apareamiento” y, como habréis visto, se trató de un viernes cualquiera en el bar de abajo, con la diferencia de que el Húngaro (el homenajeado de la noche) pagó algunas bebidas para algunos de nosotros.

El segundo de los cumpleaños que me afectaron directamente fue el del hijo pequeño del Argentino. A la fiesta en sí no bajé, puesto que comieron en familia con los suegros del Argentino, y no me pareció lógico presentarme allí. ¿Os imagináis la escena? Hola señores, no me conocen de nada; soy una española que no tiene nada que ver con su yerno pero que, como es el único con el que puedo mantener una conversación larga sin cometer un error gramatical o de vocabulario en cada frase, pues me vengo aquí a pasar la tarde y a merendar con ustedes, ¿qué les parece? Pero en alemán, claro, que los señores en cuestión son de este pueblo. No, no procede. Sin embargo, un día después bajé a verles y a cenar pizza con ellos y le llevé un regalito al pequeñajo:

Regalo

Regalo

Un juego de piezas pequeño, al estilo alemán. O, más bien, europeo, ya que las instrucciones venían en 5 ó 6 idiomas…

Una semana después del cumpleaños del pequeño de la familia le tocó el turno a mi Compi Maja y, como no podía ser de otra manera, le compré un par de detallitos. El mejor de todos ellos es una simple tarjeta de felicitación, que lo único que tiene de interesante es que está escrita, como no podía ser de otra manera, en alemán. Schade! (= ¡lástima!) No tengo ninguna foto que inmortalice esa bonita tarjeta. Egal! (= ¡da igual!) A diferencia del Húngaro, ella no organizó ninguna fiesta ni invitó a nadie, tan sólo bajó al bar de enfrente a tomar algo con unos conocidos suyos.

La última celebración a la que fuimos, y en este caso creo que estuvimos prácticamente todos die Kollegen, fue a la del Chef en persona. No tengo ni la más remota idea de cuántos años cumplió ni me interesa especialmente, pero el Austriaco nos dijo que teníamos que ir todos, y allá que fuimos. De esa noche lo único destacable es que todas las cervezas y Spritzer (vino blanco con soda) salían gratis, ya que el Chef es también dueño de ese bar. De ahí la masiva afluencia de personal de todos los hoteles en la fiesta en cuestión. Se le cantó el cumpleaños feliz en versión animada, se sacaron unas bengalas, brindis con champán para los más allegados y poco más.

El próximo cumpleaños tendrá lugar la semana que viene, pero la celebración se adelanta a este viernes, si no he entendido mal al Austriaco. ¿O dijo el viernes que viene? Quien cumple años es el Cocinero gordito, aquel con quien el Austriaco quería que yo mantuviera algo más que una sana amistad. Más que la celebración en sí, que será igual que cualquier otro viernes en el bar de abajo o que cualquier día de la semana en el bar de enfrente, lo que me interesa en esta ocasión es el momento de la entrega de lo que se conocerá de aquí en adelante como El Regalo.

El Austriaco nos contó el otro día que, puesto que el Cocinero gordito cumple nada menos que 30 años, ha decidido hacerle un regalo original, en el que participan él, el Camarero, el Cocinero turco, el Cocinero alemán, el Cocinero vecino y otros dos o tres más que no os voy a presentar para no saturaros con motes de gente, al menos por ahora. El Regalo no es otra cosa que una botella de 5 litros de un whisky cuyas iniciales son J. D. Sí, al parecer ese tipo de botellas existen, y según el Austriaco lleva una especie de grifo incorporado… Lógico, por muy gordito que esté el muchacho, no creo que sea muy práctico verter whisky contenido en una botella tan grande en ninguna clase de vaso.

La historia de El Regalo es la siguiente. Ayer, alrededor de las 10 de la mañana, el Camarero me dijo que se tenía que ir corriendo a hacer un encargo urgente y que no sabía cuánto tiempo tardaría, que me dejaba a mí de responsable de todo y al cargo de una chica nueva a la que llamaré la Brujita; bruja, porque su nombre se parece al de un personaje de una serie de televisión, y en forma diminutiva, porque es bastante más delgada que yo, por increíble que parezca. Varias horas después, el Austriaco nos explicó a las dos que el Camarero había ido a recoger El Regalo nada más y nada menos que a Suiza. Sí señores, Suiza, como cuando nosotros nos vamos a Andorra. La razón es  que, al parecer, aquí no se importan ese tipo de botellas. El Camarero no volvió hasta las 7 de la tarde, cuando estaba a punto de cundir el pánico con tantos Gäste como tenemos estos días, y cuando lo hizo venía temblando a más no poder. Por lo visto, el viaje hasta donde fuera que tuviera que ir duró alrededor de 4 horas… de ida… y otras 4 de vuelta… Pero a la que fue hasta allí, aprovechó y compró tabaco, alcohol, perfumes y otras tantas cosas más que le habían encargado algunos Kollegen.

No contentos con eso, el Austriaco decidió ayer, en un momento de lucidez de esos que tiene tan a menudo, que va a ordenar al Ayudante del Cocinero vecino que prepare alrededor de 200 canapés para todos los que estamos invitados; primero, porque parece ser que los cocina muy bien y, segundo, para fastidiarle un poco. Así de sencillo. Y a La Cocinera (única mujer que cocina en el hotel de al lado) le encargará que haga una tarta. Habrá que ver si finalmente preparan toda esa comida, porque yo no me lo creo. Y, sobre todo, habrá que ver la cara que pone el homenajeado cuando le cuenten (porque lo harán) la maravillosa historia que hay detrás de El Regalo. Próximamente…

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2 comentarios en “Cumpleaños feliz

    • La mayoría se concentran a finales de marzo y principios de abril, que tenemos creo que tres durante tres días seguidos… El Austriaco, el Cocinero turco y el Cocinero/lavaplatos… Ya verás, ya…

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