Hablando se entiende la gente

Mi profe de alemán me dijo antes de venir que intentara comunicarme con la gente como fuera posible, con gestos incluso y, como sabéis, eso es lo que llevo haciendo casi desde el primer día… Pero ya no más… no, no. Ahora puedo decir que he descubierto que, de forma casi espontánea, sorprendente e incluso maravillosa, soy capaz de explicar cosas en alemán sin tener ni idea de la palabra que quiero utilizar. ¡Gracias, oraciones subordinadas! Además, die Kollegen ya empiezan a ayudarme de verdad con mis conocimientos de otros idiomas… Me explico.

Con respecto al alemán, he conseguido algo que venía buscando pero que no veía factible: un profesor particular. ¡Bien! Aunque más que clases particulares, lo que he creado es un pacto: el Cocinero alemán me enseña alemán y el dialecto de la zona y a cambio yo le enseño español. Fácil, ¿no? Pues por ahora sí, porque Gott sei Dank! (= ¡gracias a dios!) él también habla inglés, de manera que, cuando intento contarle algo en alemán y no conozco la palabra exacta o no soy capaz de explicarlo con frases subordinadas, cambio de idioma y él me lo traduce al alemán para que lo aprenda. Debería llevar una libreta en el bolsillo para cuando me cruce con él y me diga alguna palabra o me corrija (porque le he pedido que lo haga con total confianza)…

Pero esa no va a ser mi única aventura con el alemán mientras esté por aquí… La Compi maja me ha contado que ella aprendió este idioma en la Grundschule (= el colegio de educación primaria), y que, puesto que era una asignatura que no le interesaba especialmente, hay ciertas cosas de las que no se acuerda, como son las preposiciones, géneros de algunas palabras, etc. Así que me ha pedido que le dé clases particulares de alemán, y hemos acordado dedicar todos los días una horita a que ella aprenda y yo avance con mis libros, que para algo me los he traído hasta aquí.

Por otro lado se encuentra el dichoso dialecto, del cual entiendo tan sólo los números. Sin embargo, el Cocinero alemán me ha dicho que me enseñará cosillas y el Camarero también se ha animado y ha empezado a explicarme ciertas expresiones que oigo decir a los Andaluces todos los días pero que hasta ahora no entendía. Me siento como si fuera un miembro en potencia de un culto mistérico (también llamado secta) al que se le empiezan a revelar los secretos de la congregación. Es divertido aprender con el Camarero porque, mientras que él me explica expresiones cotidianas, me va preguntando cosas en español sobre fiestas y frases para escribirle a su Prinzesin (= princesa), que es el mote que el Austriaco le ha puesto a su nueva novia.

Pero el alemán y el dialecto no son los únicos idiomas que estoy aprendiendo. Estar rodeada de húngaros todo el día tenía que servir de algo: ya sé decir hola (a una persona), hola (a varios), gracias, te quiero (aunque no me acuerdo nunca de cómo se dice), perdón y vaca pequeña. Vaca pequeña no me resulta muy útil por ahora, pero lo aprendí de rebote intentando pedirle perdón al Cocinero/Lavaplatos, quien se dedicó el resto de la noche a reírse a mi costa y a explicarme, ya de paso, lo que yo había dicho realmente. Cuando están en grupo, los húngaros me piden que les diga las cosas que conozco de su idioma. Supongo que debe de resultar divertido escuchar a una española intentando hablar como ellos, porque siempre hay alguien que se ríe y hasta me dan palmadas en la espalda cuando consideran que no lo he dicho mal del todo… Quienes más me enseñan son la Compi maja, el Húngaro y mi nueva Profe de húngaro, una de mis vecinas de pasillo, a la que conocí los primeros días, pero de la que no os había hablado hasta ahora. A ella también le enseño español; cuando le pregunto cómo se dice algo en húngaro, ella me pide que lo diga también en el idioma de Cervantes, porque dice que le parece que es mucho más bonito que el alemán.

Y, al margen de los idiomas “oficiales”, encontramos también variantes regionales auto inventadas. El Camarero y yo ya hemos contado las siguientes:

  1. Holländeutsch = Holländisch (= holandés) + Deutsch (= alemán). Propio de los muchos turistas holandeses que llegan hasta aquí. Consiste en pronunciar el alemán con su acento holandés, de lo que resulta algo incomprensible incluso para los austriacos de esta zona.
  2. Holländenglideutsch = Holländisch + Englisch + Deutsch. Se trata de una derivación del anterior, que empezó a poner en práctica una familia (bastante rarita, por cierto) de holandeses que nos acompañó la semana pasada. Surgió cuando uno de los hombres empezó balbuceando algo en holandés, siguió construyendo la frase en alemán, y le tuve que ayudar a terminar de explicarse en inglés, porque el pobre hombre se estaba liando. O le lié yo, no lo tengo muy claro.
  3. Spandeutsch = Spanisch + Deutsch. Es el que usan algunos clientes conmigo cuando averiguan que soy española y quieren practicar sus pocos o muchos conocimientos de español. Esta semana tenemos a cuatro belgas por aquí, y tengo que reconocer que tienen un muy buen acento español. ¡Es muy divertido hablar con ellos!
  4. Deutschglish = Deutsch + English. Éste se está extendiendo cada vez más. Al principio pensaba que yo tenía la patente, pero he descubierto que la idea no sólo se me ha ocurrido a mí… Empecé a usar esta versión del alemán con el Húngaro, ya que, por mucho que intente hablarle en inglés, mi cerebro está ya programado para pensar casi todo el tiempo en alemán, y aún me cuesta cambiar ese chip. Sin embargo, el Austriaco y el Camarero también utilizan el Deutschglish para hablar con él… Y el Cocinero turco lo ha intentado alguna vez, pero dice que no le da la gana. Que si el que ha venido aquí es el Húngaro, tiene que ser él quien se esfuerce en aprender alemán, en lugar de hacernos a todos los demás hablar en inglés.

A todo esto se suman los acentos de cada uno de todos nosotros. Me incluyo en el grupo por dos motivos. El primero es que, desde que estoy aquí, ya entiendo a qué se refieren todos los españoles de fuera de Madrid que siempre me han dicho que tengo mucho acento madrileño. No sabía lo que era eso hasta que, intentando hablar español de forma fácil para que me entiendan los Gäste y aquellos de por aquí que quieren aprender conmigo, he descubierto que hay palabras que tanto yo como los madrileños que me rodean pronunciamos un poquito mal. O raro, para que no se ofenda nadie.

El segundo de los motivos es que, por lo que me han dicho todos los Gäste que han hablado conmigo del tema, mi acento alemán suena a holandés o a francés. No sé por qué, supongo que será por la forma en que intento pronunciar la letra “r”, pero ya hay mucha gente que, tras preguntarme de dónde vengo, se han sorprendido al decirles que soy española. Los primeros días pensaba que se extrañaban por la lejanía, pero un día le pregunté a una señora qué habían pensado, y me dijo que creían que era holandesa… Y otro día, un señor se dedicó a hablarme en francés, y más tarde alguno de mis compañeros le explicó que soy española, y no francesa como él había creído…

Pero tranquilos. A pesar de todo este caos, me entero de casi todas las cosas que me dice cada uno en su idioma. Menos a los holandeses, cuyo idioma me resulta bastante extraño. Para cuando vuelva a casa, intentaré haber conseguido inventar mi propia lengua mezclando todas las anteriores, a ver quién es el valiente que me entiende.

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