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Salzburgo

Casi un mes después de haber llegado a territorio austriaco, creo que ya iba siendo hora de que visitara Salzburgo. Y hoy, aprovechando el buen tiempo (3º, ausencia de precipitaciones) he empleado mi día libre en realizar mi primera excursión en solitario más allá de los límites municipales de mi actual lugar de residencia.

Para variar mi forma de proceder habitual (que ya sabéis que consiste en preparar todo hasta límites insospechados) ayer por la noche decidí que el de hoy sería un viaje algo más espontáneo, sin preparación ninguna. Y así ha sido. No llevaba plano, no llevaba guía… simplemente el conocimiento de que el centro de la ciudad está al sur con respecto a la ubicación de la estación central, a la que llega mi tren. Y aquí da comienzo esta nueva aventura.

Formas de orientarse en una ciudad desconocida:

  1. Lo primero que pensé anoche fue: de acuerdo, el centro está hacia el sur, cruzando al otro lado del río. Todo lo que tengo que hacer es mirar dónde está el sol por la mañana para averiguar dónde se encuentra exactamente el este. No parece complicado, teniendo en cuenta que es un conocimiento básico de geografía, primero de primaria. Bien. ¿Pero y si está nublado? Pues resulta que no se ve el sol, como me ha pasado a mí. Orientación número 1 descartada.
  2. Segundo paso: si “mi pueblo” está al sur de Salzburgo y he llegado desde esta dirección… si salgo por esta calle y camino en la dirección contraria a la de las vías del tren llegaré al centro… Falso. Se ve que las vías en algún momento dan la vuelta y entran en la ciudad por el norte, porque siguiendo esa táctica me he ido alejando del centro, hasta que me he detenido a mirar la marquesina de una parada del autobús y me ha dado por mirar el plano de los transportes… No pasa nada, doy la vuelta.
  3. Tercera opción: mirar las direcciones de los autobuses y tranvías, las que vienen señaladas en la parte delantera de cada uno de ellos… Principalmente de los tranvías… Es decir, si el nombre marcado dice: Zentrum – bla bla bla, lo que puedo hacer es fijarme en los cables del tranvía y seguir esa línea. Funciona sólo a medias porque por la zona había alrededor de seis líneas cuyos cables se van cruzando… En fin… Mejor vuelvo a la estación de trenes y camino hacia el otro lado.
  4. Espera… no he caído en algo… ¡señales de tráfico! Algunas de ellas marcan las calles que se dirigen hacia el centro… Puedo seguirlas, caminando, y en algún momento llegaré hasta allí…
  5. O no… porque he llegado a un cruce de unas 5 calles y no había señales de tráfico… Siguiente opción: entro en una tienda de guías de viajes y me compro una guía de Salzburgo y un mapa. ¡Tendría que haber hecho esto antes, porque he perdido una hora entera hasta llegar a esta conclusión! La próxima vez no se me volverá a ocurrir salir a la aventura.

Pues una vez he conseguido mi guía y mi planito, he buscado una parada de tranvías y, por el módico precio de 2,95 euros por unos 7 minutos de trayecto, me han llevado sin caminar hasta la parte antigua de Salzburgo, donde las calles son parecidas a éstas:

Altstadt

Altstadt

Tengo que reconocer que hoy hacía más frío que otros días, y he echado en falta usar uno de los muchos gorros que me habéis regalado. Os preguntaréis: ¿y para eso te has llevado tantos? Pues sí, para eso los tengo, para guardarlos apiladitos en el armario hasta que me dé cuenta de que tendría que llevar al menos uno guardado en el bolso para días como éste. Pero como hoy iba a la aventura, tener un poco de frío en las orejas formaba parte del plan.

Puesto que me ha llevado bastante más tiempo del deseado llegar al centro, tan sólo me ha dado tiempo a visitar un par de edificios importantes, pero creo que la elección que he hecho ha sido estupenda.

En primer lugar, he visitado der Dom (= la catedral), cuya vista exterior es ésta:

Salzburger Dom

Salzburger Dom

al tiempo que por dentro se ven maravillas como ésta otra:

Salzburger Dom

Salzburger Dom

A pesar de que no me considero una persona religiosa, me encanta entrar en las catedrales e iglesias de cualquier ciudad que visito. He estudiado historia, ¡para algo tiene que servirme! Siempre procuro hacer poco ruido cuando entro (por si hay alguien rezando) y hacer pocas fotos, a ser posible sin flash. He estudiado museología, ¡para algo tiene que servirme! El caso es que, a pesar de la majestuosidad del altar (donde parece ser que fue bautizado Mozart), lo que realmente me ha llamado la atención ha sido ver cuatro fotos del estado en que quedó la catedral tras el bombardeo que sufrió la ciudad en 1944, porque impresiona mucho ver esas imágenes y estar dentro de ese mismo edificio, sin que parezca que haya tenido que ser reconstruido hasta convertirse en lo que es hoy.

El entorno de la catedral está rodeado de plazas en las que se oye, por una parte, música de violines y de guitarras y, por otra parte, el sonido de las campanas del propio Dom cuando el reloj marca las horas en punto. Y para amenizar la visita, me he encontrado con una reconstrucción a “gran” escala de uno de los juegos de mesa que más me gustan:

Schachspiel = ajedrez

Schachspiel = ajedrez

¡Y las piezas se mueven realmente! De hecho, no deben de pesar demasiado, puesto que había unos niños jugando con ellas…

Cerca de la Catedral se encuentran el Museo de Salzburgo:

Salzburg Museum

Salzburg Museum, a la izquierda

y la Residenzgalerie:

Residenzgalerie

Residenzgalerie

Ambos son mi objetivo para la próxima visita, junto con muchos otros edificios interesantes que no me ha dado tiempo suficiente a ver.

Pero hoy me he centrado principalmente en lo que se conoce como die Festung Hohensalzburg, que se ve en lo alto de la fotografía:

Festung Hohensalzburg

Festung Hohensalzburg

Para llegar hasta allí es preciso coger el FestungsBahn (= funicular), el cual, junto con la entrada a die Festung y la visita con audioguía cuesta un total de 11 euros. Y debo decir que muy bien invertidos, porque he estado allí alrededor de dos horas, viendo cosas así:

Festung Hohensalzburg

Festung Hohensalzburg, visto desde arriba

Festung Hohensalzburg, visto desde dentro

Festung Hohensalzburg, visto desde dentro

Edificio Principal de la Festung Hohensalzburg

Edificio Principal de la Festung Hohensalzburg

Y, sobre todo, cosas así:

Soldados en la Festung Hohensalzburg

Soldados en la Festung Hohensalzburg

Se trata de unos soldados que portan o lanzan armas reales, y que impactan por el simple hecho de ser lo primero que se ve al entrar en una de las salas del Edificio Principal. O, al menos, a mí me ha impresionado ver cómo todos están orientados hacia esa puerta y cómo cada uno de ellos lleva un arma distinta, cómo las flechas vuelan (parte superior izquierda de la fotografía) hacia el visitante y cómo, incluso, hay un soldado caído en el suelo. Me parece una técnica museográfica de lo más original, sinceramente.

Desde la parte más alta de la Hohensalzburg se puede ver toda la ciudad:

Salzburg

Salzburg

Y una vez terminado el recorrido, me he comprado la guía de la visita (como hago siempre) y algún que otro recuerdo para dos compis con las que tomo té y batidos, a las que espero que les guste el detalle. He estado a punto de comprar un libro de recetas para la cocinillas de mi familia, pero seguramente no lo habría usado demasiado.

Tras esas dos horas de visita, teniendo en cuenta que ya eran las 13:30 y que tenía algo de frío en las manos, he decidido coger el funicular para bajar:

FestungsBahn / Funicular

FestungsBahn / Funicular

y comer algo en un puesto callejero que he encontrado cerca del Museo de Salzburgo:

Puesto de comida callejero

Puesto de comida callejero

En él se puede comprar tanto comida como bebida, y alrededor se encuentran esa especie de bancos que se ven en la fotografía, donde uno se puede sentar tranquilamente. Yo he aprovechado que había una hoguera encendida y me he colocado al lado.

Y hasta aquí llega esta bonita aventura, a la que he puesto fin a las tres de la tarde en previsión de las dos horas que me quedaban por delante hasta volver a casa, y teniendo en cuenta que a partir de las 17 horas ya no hay luz natural ni artificial por la carretera que llega hasta aquí. Próximamente: Salzburgo, segunda parte.

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17 comentarios en “Salzburgo

  1. loliya dijo:

    Ya te lo he dicho muchas veces que grandisimo blog, y reportaje este ultimo, me encantan las.fotos!!! Estan geniales…. Sigue disfrutando como lo estas haciendo y sigue contandonos cositas!!!!! Un besazo wapa

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    • ¡Uy es verdad! ¡Misión maleta en marcha! ¿Me haces un favor? ¿Puedes medir la tuya grande y decirme el tamaño en centímetros? Para buscar algo parecido… ¡Gracias resalá!
      Que conste que no lo compré no por tamaño (porque era muy pequeño) sino porque dudo que te hubieran gustado las recetas que había dentro… ¡Pero me acordé mucho de ti pequeño solete! 🙂

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  2. Rosa dijo:

    Maria no te olvides la proxima vez de probar la Sachertorte,es deliciosamente rica,chocolate,con chocolate,ummmm.Y la casa de Mozart que es muy bonita.He revivido Salzburgo con tus fotos,preciosas todas.Eres una excelente escritora,nos trasladas a los sitios que visitas. Besos

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    • ¡Muchas gracias Rosa! No veo el día de volver a tener la mañana libre para volver a Salzburg a ver más cosas 🙂 Aunque ya estoy planificando algunas otras excursiones por los pueblos de los alrededores… ya os contaré, ya 😉

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  3. José Luis Gómez dijo:

    Maria.
    Soy José Luis Gómez, profesor de inglés de la Serna.

    Una agradable sorpresa tener noticias de antiguos alumnos y saber que las cosas les van tan bien como a ti. Seguro que estás disfrutando mucho de esta aventura y seguro que le sacarás mucho provecho en el plano profesional y en el personal.

    Un abrazo

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    • ¡Hola José Luis! ¡Qué alegría saber de ti! Y por supuesto, ¡¡mi agradecimiento por tomarte tu tiempo en leerme!!
      La verdad es que no me puedo quejar, estoy en un sitio precioso rodeada de gente muy distinta e interesante, y estoy aprendiendo muchísimas cosas. No sé cuánto tiempo me quedaré por aquí, pero estoy segura de que, como dices, lo aprovecharé al máximo 🙂
      ¡Un abrazo!

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  4. Mamen dijo:

    Hola guapa!!
    Preciosa la excursión que has hecho. Nos has transmitido todas las sensaciones de una manera maravillosa, vamos, que se me han helado hasta las orejas,jejeje. Un besazo y sigue llevándonos a Austria cuando quieras. Un besote. Te echamos mucho de menos bombón.

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    • Ich vermisse euch auch! ¡Gracias guapísima! Tengo la intención de acercaros un poquito más a Austria cada semana, si es que puedo… Ahora que ya estoy acostumbrada a los horarios, al trabajo, a la gente y al idioma intentaré aprovechar mis días libres para ver cositas. Si no se complica la semana, el viernes que viene tendréis un reportaje nuevo 🙂

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  5. May May dijo:

    Mary Mary! Jo, hasta hoy no me he metido a leer el post del viaje, aunque como me lo contaste en el mismo día ya tenía una idea… Nena las fotos son preciosas, quiero ir!! y visitar yo también todo eso! Me alegra que lo estés disfrutando tanto… Te mando un beso muy, muy fuerte…

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    • Don’t worry baby! 😉 Tienes otras cosas que hacer al margen de leer mis aventuras. ¡Pero me alegra ver que te gusta Salzburgo! Porque si de aquí a noviembre consigues poder venir de visita, te llevo encantadísima!!! :)¡Gracias por tu beso! Tenía tanta fuerza que he notado que me llegaba antes de leer tu comentario 😉

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